A lo largo de los últimos meses ha crecido la posibilidad enormemente de ver una expansión de la NBA hacia el Viejo continente. Adam Silver, comisionado de la liga norteamericana, ha querido impulsar el proyecto de crear una nueva competición alternativa a la Euroliga: una NBA Europa. Pero, al igual que sí que hay clubes interesados, otros están bastante en contra, como es el caso del Mónaco.
Este creciente interés de la NBA por expandirse a Europa ha reavivado el debate sobre el futuro del baloncesto en el continente. Uno de los más críticos ha sido Oleksiy Yefimov, GM del Mónaco, quien advirtió que un proyecto de este tipo podría poner en riesgo la estabilidad y la cohesión que la Euroliga ha intentado consolidar en los últimos años.
En una entrevista concedida a Nice Matin, Yefimov reconoció que el interés de la liga norteamericana y de los inversores estadounidenses es una señal del valor que ha alcanzado el baloncesto europeo, pero también alertó sobre los peligros de avanzar sin una estrategia común:
“Que la NBA y las empresas extranjeras se fijen en el baloncesto europeo es, sin duda, una señal positiva. Significa que hemos creado un producto atractivo. Pero cuando analizo la situación desde la perspectiva del ecosistema europeo, veo más riesgos ocultos que oportunidades reales”, señaló el dirigente monegasco.
Según Yefimov, el principal peligro radica en la pérdida de unidad entre clubes y aficionados. A su juicio, la entrada de la NBA con una liga paralela podría fragmentar el mercado, diluir el talento y reducir la autonomía de las instituciones europeas:
“Lo que más ha faltado en el baloncesto europeo en los últimos años es la unidad”, advirtió. “Y tengo la impresión de que el enfoque de la NBA se centra en unos pocos clubes selectos, lo que podría generar tensiones innecesarias dentro de la Euroliga”.

Falta de claridad y modelo incierto
El ejecutivo del Mónaco también subrayó que el proyecto NBA Europa todavía carece de detalles concretos: ni cifras, ni formato, ni una visión clara de cómo podría beneficiar al baloncesto del continente: “Hasta ahora no se han presentado modelos claros que demuestren cómo esta nueva liga mejoraría la generación de ingresos, el crecimiento de la afición o la monetización del deporte. Sin una estructura definida, el riesgo de confusión y pérdida de identidad es demasiado alto”.
Para Yefimov, la prioridad debería ser fortalecer la Euroliga, garantizar su sostenibilidad económica y aumentar su base de clubes accionistas. En lugar de mirar hacia fuera, propone mirar hacia dentro: consolidar el producto y ampliar la competencia: “Sinceramente, dudo que Europa esté preparada para otra liga. La entrada de la NBA podría dividir a los aficionados, restar oportunidades comerciales y debilitar el control de los clubes sobre sus propias estructuras”.