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Análisis: Así le ganaron los Spurs a unos Thunder ¿en crisis?

Cuarta derrota de Oklahoma City Thunder y segunda consecutiva ante los San Antonio de Victor Wembanyama

Wembanaya y los Spurs volvieron a cargarse a Shai y los Thunder.

Los San Antonio Spurs volvieron a imponerse a los Oklahoma City Thunder a partir de un plan muy definido, basado en la dureza defensiva, el control del ritmo y una mayor aportación colectiva en ataque. Victor Wembanyama volvió a ganarle la partida a Shai Gilgeous-Alexander.

La clave volvió a estar en la defensa. San Antonio planteó un partido físico desde el primer minuto, cerrando líneas de penetración y forzando a Oklahoma City a jugar muchos ataques en estático. Ese planteamiento se reflejó en las 15 pérdidas de balón de los Thunder, que se tradujeron en 20 puntos directos para los Spurs. Además, lograron reducir de forma significativa la producción de Shai Gilgeous-Alexander desde la línea de personal: solo cinco tiros libres para él y siete en total para el equipo, muy por debajo de sus registros habituales.

Otro factor decisivo fue el dominio de las zonas cercanas al aro. San Antonio ganó el pulso interior con un parcial de 60-48 en la pintura, lo que les permitió castigar constantemente a la defensa rival sin depender en exceso del tiro exterior. A eso se sumó la superioridad en transición, con un 19-5 en puntos al contraataque, aprovechando cada error de Oklahoma City.

En ataque, la diferencia respecto a otros enfrentamientos estuvo en el rendimiento del reparto secundario. Keldon Johnson, Stephon Castle y Harrison Barnes asumieron protagonismo y sostuvieron la anotación con 25, 24 y 20 puntos respectivamente. Esto permitió que Victor Wembanyama, saliendo de nuevo desde el banquillo, no tuviera que cargar con todo el peso ofensivo, a pesar de una noche discreta en números y sin tapones por primera vez en más de 100 partidos consecutivos.

Gestión de las ventajas

La gestión de las ventajas también marcó diferencias. A diferencia de otros partidos de la temporada, los Spurs no dejaron que el rival se reenganchara cuando alcanzaron rentas amplias. Mantuvieron la concentración, tomaron mejores decisiones y ampliaron la distancia hasta alcanzar una ventaja superior a los 20 puntos, algo inédito este curso para los Thunder.

En conjunto, San Antonio volvió a ganar el pulso imponiendo su estilo en ambos lados de la pista: defensa agresiva, control del balón, castigo en la pintura y una anotación más repartida. Ese patrón explica por qué, en apenas diez días, los Spurs han sido capaces de superar dos veces a un Oklahoma City que llegaba como campeón vigente y líder del Oeste.