En el Madison Square Garden se hacen declaraciones. De equipo y de estrella. Y los Detroit Pistons lanzaron un mensaje contundente al barrer la serie de temporada contra los New York Knicks con un 126-111 que refuerza su condición de mejor equipo de la NBA en estos momentos con un Cade Cunningham nivel MVP.
Lo hicieron, además, sin sus dos principales hombres interiores, Jalen Duren e Isaiah Stewart, suspendidos tras el altercado previo al All-Star en Charlotte. El contexto elevaba el desafío. La respuesta fue todavía mayor.
La noche de Cunningham
Cade Cunningham firmó 42 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes. Añadió dos tapones y un 5 de 11 en triples, imponiéndose a todos los defensores que le presentó Nueva York: OG Anunoby, Mikal Bridges e incluso el recién llegado Jeremy Sochan.
En pretemporada aseguró que el MVP no era un objetivo directo, sino una consecuencia del éxito colectivo. Ahora no esquiva el debate.
“Creo que soy el MVP. Y si no estás de acuerdo, es tu opinión”, afirmó tras el partido. No quiere hacer campaña pública. Prefiere que quienes votan “miren el juego por sí mismos”.
Su entrenador, J.B. Bickerstaff, reforzó la idea: no es una actuación aislada, sino el reflejo de toda la temporada. “Ha dominado en ambos lados de la pista e impactado en la victoria de forma enorme”.
Un equipo con identidad
Detroit no solo ganó. Controló el partido desde la defensa. Los Knicks, uno de los equipos que más y mejor tira de tres, se quedaron en 8 de 35 desde la larga distancia, con una racha de 15 fallos consecutivos en la primera mitad.
Bickerstaff restó dramatismo al contexto: no es algo personal contra Nueva York, sino la misma identidad competitiva que muestran cada noche. Los Pistons creen en su profundidad y en su capacidad para ganar incluso sin estar al completo.
El balance lo respalda: 41-13, el mejor registro de la NBA, por delante del vigente campeón, los Oklahoma City Thunder. Aventajan en seis partidos a los Boston Celtics y presentan un 19-7 como visitantes, a un triunfo del mejor registro a domicilio.
Ante rivales directos del Este, el mensaje también es claro: 3-0 contra Nueva York, 3-1 frente a Boston y 1-1 ante los Cleveland Cavaliers.
El precedente histórico
Desde que la prensa vota el premio (1980), ningún jugador de Detroit ha conquistado el MVP. El mejor resultado fue el segundo puesto de Grant Hill en 1997, por detrás de Michael Jordan y Karl Malone. Isiah Thomas fue quinto en 1984.
Cunningham promedia 25,3 puntos (14º en la liga), 9,6 asistencias (segundo) y 5,8 rebotes. Su impacto va más allá de los números. En los pasados playoffs, ya promedió 26 puntos, 7,6 asistencias y 8,6 rebotes en tres partidos en Nueva York, liderando dos victorias en esa serie.
Para Tobias Harris, la diferencia es mental: “Hay jugadores que quieren ganar el MVP y otros que quieren campeonatos”. En el vestuario no ha sido un tema constante, pero el crecimiento del base en la conversación es evidente.
Declaraciones
Cuando le preguntaron si el triunfo suponía una declaración definitiva, Cunningham respondió con naturalidad: “Somos el mejor equipo del Este. No sé qué declaración más”.
La afirmación no fue retórica. Detroit compite cada noche con la convicción de que, mientras tenga a su base franquicia, puede aspirar a todo. El mensaje en el Madison fue claro: no se trata solo de estadísticas individuales, sino de un equipo que no se detiene hasta que el rival se rinde.