Nunca, jamás, ninguna franquicia ha conseguido en la historia NBA lo que se consumó tras la última victoria de Los Angeles Clippers. Asombroso vuelco de realidad el que ha dado a su curso la franquicia angelina, sin que la salida de Harden y de Zubac haya mermado sus ganas de seguir venciendo. Kawhi Leonard es el líder de una revolución histórica.
Que un equipo comience una temporada ganando 6 de sus 27 primeros partidos, suele ser sinónimo de desastre sin solución, de desarrollar jóvenes, de disolución del proyecto competitivo y de comenzar un tanking inmisericorde para reconstruir. Sin embargo, Los Angeles Clippers se han rebelado contra esa idea de forma contundente, percibiendo la llegada de Garland y Mathurin como oportunidades de encontrar un nuevo ecosistema competitivo ilusionante.
La franquicia angelina ha tirado de orgullo, ayudada por el hecho de no tener en su mano el pick de lotería del Draft 2026, y está compitiendo con desesperación, brindando momentos de inesperado lucimiento para Kawhi Leonard y sintiendo que pueden construir algo a partir de todo este carácter competitivo. Así se desprende del hecho de que hayan cuajado un parcial de 27-11 en sus últimos 38 encuentros, que les permite tener récord positivo y soñar con una posición de privilegio en el play-in de la Conferencia Este. Ninguno de los favoritos debería confiarse ni estar cómodo ante la posibilidad de enfrentarse a Los Angeles Clippers en una primera ronda de playoffs.