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Dubái apuesta fuerte: Shengelia, Walkup y Pascual para la Euroliga

Raúl González - 15 sept 2026 | 15:09

El Dubái ha protagonizado el mercado de fichajes más agresivo del verano en Euroliga. Tras cerrar su debut con balance equilibrado (19-19), el club emirati ha invertido en seis incorporaciones de nivel continental, incluyendo a Toko Shengelia desde el Barcelona y Thomas Walkup del Olympiacos, además de nombrar a Xavi Pascual en el banquillo.

Dubái apuesta fuerte: Shengelia, Walkup y Pascual para EuroLeague

La segunda temporada del Dubái en Euroliga arranca bajo presión. Ningún otro club ha generado tanto movimiento en el mercado ni ha asumido tanto riesgo en su construcción. El proyecto emiratí cierra un verano frenético que combina operaciones de envergadura, fricción institucional y la llegada de un técnico con experiencia ganadora en Europa. La plantilla que Xavi Pascual heredará es la más cara que ha dirigido en su carrera, y con ella no hay margen para el fracaso.

El punto de partida: del equilibrio a la ambición

El Dubái cerró su primer año en la competición en el undécimo puesto con un balance de 19-19, rozando el acceso al play-in. Para un club sin historia ni afición consolidada, competir de tú a tú en su año inaugural fue un aval de credibilidad. Sin embargo, esa solidez inicial no satisfizo la ambición del proyecto. La dirección decidió que el siguiente paso requería inversión sustancial, y así nació el verano más ruidoso del continente.

El caso Walkup: cuando la Euroliga interviene

La operación Thomas Walkup merece análisis aparte porque resume cómo el Dubái ha llegado a esta plantilla. En agosto, Dejan Kamenjasevic, director general del club, reconoció públicamente su interés por un jugador con contrato vigente en el Olympiacos. La respuesta del club griego fue inmediata: una carta formal acusando de aproximación indebida. La Euroliga abrió un procedimiento disciplinario y el Pireo mantuvo durante semanas que no pensaba ceder.

Diez días después, la resistencia se derrumbó. Había acuerdo, contrato de varias temporadas y comunicado oficial con agradecimientos mutuos. El expediente disciplinario, hasta donde se conoce, permanece abierto sin resolución. Es la incógnita que planea sobre el arranque de temporada.

Los fichajes: seis piezas de nivel probado

Toko Shengelia es el nombre grande de las incorporaciones. El capitán de Georgia, cuatro veces incluido en el mejor quinteto de Euroliga, deja el Barcelona pagando alrededor de un millón de euros su cláusula de rescisión. Durante una década ha sido referencia continental, y su llegada representa el compromiso del Dubái con la calidad de élite. A los 32 años, Shengelia aporta experiencia, liderazgo y consistencia en ambas fases del juego.

Thomas Walkup complementa esa ambición con defensa de nivel superior. Fue nombrado Mejor Defensor en 2023-24 y es el segundo máximo asistente en la historia del Olympiacos. Su incorporación cierra los flancos de una estructura ofensiva que requería dirección y control. Ambos fichajes definen el perfil: no se busca promesas, sino jugadores consolidados.

Del Mónaco llegan Elie Okobo y Jaron Blossomgame, dos piezas fundamentales del equipo que alcanzó la final continental en 2025 y que este verano se ha desintegrado por sus problemas económicos. Mamadi Diakite, presentado como destructor defensivo tras su paso por el Baskonia, y Davion Mintz, procedente del Wurzburg, cierran un lote de seis fichajes todos ellos con trayectoria probada en la máxima competición europea.

La continuidad: un bloque de calidad

El bloque que permanece es amplísimo y de mucha calidad. Se mantienen Dzanan Musa, Klemen Prepelic, Dwayne Bacon, Davis Bertans, Justin Anderson, Nemanja Dangubic y Awudu Abass en posiciones exteriores. En la pintura siguen Filip Petrusev, Mfiondu Kabengele, Mam Jaiteh y Kenan Kamenjas. McKinley Wright, renovado tras un primer año sólido, completa una estructura donde prácticamente todos los nombres podrían ser titulares en equipos de media tabla.

Los desafíos: exceso de talento y presión extrema

La plantilla tiene veinte nombres de nivel, y ese es precisamente el problema más evidente. Repartir minutos sin romper el vestuario es el primer trabajo de Xavi Pascual, tarea que no es menor cuando se han pagado sueldos altos a casi todos los integrantes. El técnico catalán llega tras una etapa irregular en el Barcelona y se encuentra con la presión de dirigir la inversión más cara de su carrera. Con este presupuesto, no clasificarse para playoffs sería un fracaso.

El ruido externo añade complejidad. El Dubái se ha convertido en el club antipático del continente, y eso tiene consecuencias deportivas reales. Cada pabellón visitado será hostil, cada decisión arbitral se leerá bajo sospecha. Gestionar esa hostilidad forma parte del trabajo de Pascual.

El expediente disciplinario sigue sin resolverse, y nadie conoce qué sanción podría acarrear. Es la incógnita que flota sobre el arranque de la temporada, un factor que puede condicionar la competencia si la Euroliga decide actuar.

El pronóstico: nivel vs. construcción

Por plantilla, el Dubái está entre los seis o siete mejores equipos de Euroliga y debería pelear los playoffs sin discusión. Tiene talento, profundidad, experiencia y un entrenador que ya sabe lo que es ganar en Europa. La duda no es de nivel, es de construcción. Reunir quince jugadores buenos no equivale a tener un equipo, y el Dubái lleva dos veranos comprando sin haber demostrado todavía que sabe ensamblar. Shengelia y Walkup son fichas de calidad, pero la prueba real llegará cuando Pascual deba elegir quién juega y quién no en los momentos decisivos de la temporada.