Navarro debuta en Euroliga con Estrella Roja rehecha
Ibon Navarro abandona España a los 50 años para asumir su primer reto fuera del país al frente del Estrella Roja de Belgrado. El técnico vitoriano rechazó continuar en Unicaja y esperar al Barça para aceptar los 300.000 euros de cláusula que depositó el club serbio, que ha ejecutado un mercado ambicioso con ocho fichajes y la llegada de Milos Teodosic como director deportivo.
Ibon Navarro se enfrenta a un escenario completamente distinto al que ha conocido en sus años españoles. A los 50 años, el técnico vitoriano aterriza en Belgrado para dirigir un Estrella Roja que necesita dar un salto cualitativo tras tres temporadas moviéndose entre posiciones medianas de la clasificación. La decisión de rechazar la continuidad en Unicaja, donde era el entrenador más laureado de la historia, y descartar la espera al Barça, revela la ambición de un proyecto que promete ser exigente desde el primer día.
El club serbio pagó la cláusula de rescisión sin dudarlo, consciente de que la llegada de un técnico con siete títulos recientes y la incorporación simultánea de Milos Teodosic como director deportivo marcaban un antes y un después en la estructura del club. Teodosic, leyenda del baloncesto serbio y europeo, trae consigo un conocimiento profundo del mercado continental que complementa el proyecto de Navarro.
El punto de partida: diagnosticar el problema
La temporada anterior no fue catastrófica, pero tampoco satisfactoria para las pretensiones del Estrella Roja. Con veintiuna victorias y diecisiete derrotas, el equipo terminó décimo de veinte, lo que le permitió acceder al play-in. Sin embargo, ese registro resultó insuficiente para un club de su tamaño y presupuesto. La consecuencia fue inmediata: Sasa Obradovic abandonó el banquillo a finales de mayo, y Milan Tomic ocupó el puesto de forma interina hasta la llegada de Navarro.
El encargo es explícito y no admite ambigüedades: llevar al equipo a los playoffs. No es un objetivo modesto para una estructura que ha invertido recursos significativos en el mercado de fichajes y en la renovación de su estructura deportiva. Navarro hereda una plantilla que necesita redefinirse bajo su filosofía de juego.
Ocho fichajes y dos caras españolas conocidas
El Estrella Roja ha ejecutado un mercado activo con ocho incorporaciones que responden a un plan claro: añadir versatilidad defensiva, mejorar el tiro exterior y reforzar la pintura con opciones de movilidad. Entre las llegadas destacan dos nombres que el aficionado español reconocerá al instante.
David Krämer llega procedente del Real Madrid, donde ha completado la última etapa de su carrera. Su presentación subraya lo que aporta: tiro exterior de calidad, un arma que el Estrella Roja necesita para competir en Euroliga. Andrej Bjelic, también procedente de la casa blanca pero de su cantera, representa un movimiento que se ha hecho habitual en los últimos años entre el Madrid y los clubes balcánicos.
En la dirección de juego llega Chris Jones desde el Hapoel. El fichaje más significativo en el perímetro es Nick Weiler-Babb, presentado abiertamente como el jugador que marca la diferencia en defensa. Procede del Anadolu Efes y encaja perfectamente con la idea de Navarro de un baloncesto de alta intensidad y rotaciones amplias. Se suman también Nikola Djurisic, alero de 2,03 metros con recorrido reciente en la NBA, y Patrick Baldwin, ala-pívot de 2,13 procedente de los Stockton Kings.
En la pintura entran Johnathan Motley, que llega del Hapoel Tel Aviv, y el joven Vojin Medarevic, completando una estructura que busca profundidad en todos los sectores.
La continuidad como base: veteranía y perfiles americanos
El bloque de continuidad es amplio y mezcla veteranía serbia con jugadores de perfil americano. En el exterior se quedan Jared Butler, renovado tras su temporada anterior, Tyson Carter —a quien Navarro ya dirigió en Málaga—, Stefan Miljenovic y Jovan Bikic. Esta presencia de Carter es especialmente relevante, pues el técnico vitoriano ya conoce sus capacidades y limitaciones.
En las posiciones de alero permanecen Semi Ojeleye, Ognjen Dobric, Jordan Nwora, Chima Moneke y Dejan Davidovac. En la pintura, Ebuka Izundu continúa con su contrato ampliado dos años, lo que sugiere una apuesta a largo plazo por su desarrollo. También permanece Aleksej Nedeljkovic, firmado a largo plazo tras despuntar en la NextGen, evidenciando la intención del club de mezclar experiencia con proyección futura.
Los desafíos de un modelo probado en contextos distintos
El estilo de Navarro se someterá a prueba en un escenario completamente nuevo. El propio Estrella Roja lo definió en su comunicado de presentación: baloncesto muy rápido, alta intensidad y rotaciones amplias. Es exactamente lo que el técnico ejecutó en Málaga con enorme éxito, ganando títulos y ganándose el respeto de la afición. La pregunta crucial es si ese modelo, que funciona de maravilla en la BCL y en la ACB, aguanta el desgaste de una Euroliga de treinta y ocho jornadas.
El vestuario será exigente. El Estrella Roja lleva años cambiando de entrenador con frecuencia y compitiendo bajo una presión ambiental que poco tiene que ver con la de Málaga. El Aleksandar Nikolic y la Stark Arena son escenarios magníficos cuando las cosas van bien, pero muy complicados cuando los resultados fallan. Navarro tendrá que gestionar esa presión con madurez.
La profundidad de la plantilla es evidente, con diecisiete jugadores y muchos perfiles intercambiables. Sin embargo, hay una ausencia que pesa: ninguna estrella que decida un partido por sí sola. Con el estilo de rotaciones largas de Navarro eso puede ser una virtud en la fase regular; en los playoffs, suele convertirse en una limitación.
El factor Weiler-Babb
Nick Weiler-Babb es el fichaje que mejor encaja con la idea del técnico. Defensor versátil, capaz de asumir el emparejamiento incómodo cada noche, representa exactamente lo que Navarro necesita para implementar su sistema de presión. Si se adapta rápidamente a la Euroliga, puede ser el jugador que cambie el perfil defensivo del equipo y le permita competir contra los grandes.
El pronóstico es cautamente optimista. El objetivo declarado son los playoffs y la plantilla da para pelearlos. El Estrella Roja lleva tres temporadas moviéndose entre el décimo y el decimosexto puesto, y tanto el nombre del entrenador como el del director deportivo indican que el club quiere romper esa dinámica. Para el aficionado español hay un aliciente añadido: por primera vez podrá seguir a Ibon Navarro semana a semana en la máxima competición europea, con banquillo propio y sin la etiqueta de entrenador de club mediano.