Euroliga abierta a NBA con condiciones de los 13 clubes
Los 13 clubes accionistas de la Euroliga mantienen el diálogo con la NBA tras rechazar la propuesta inicial, pero exigen participar en las decisiones y reducir los costes de entrada. Chus Bueno, CEO de la competición europea, confirma que las negociaciones continúan mientras se desarrolla el modelo de franquicias propio.
La colaboración entre Euroliga y NBA sigue siendo posible, aunque con matices significativos. En declaraciones recogidas por EFE y reproducidas en Marca, Chus Bueno ha dejado clara la postura de los trece clubes accionistas: están dispuestos a explorar una alianza, pero bajo condiciones muy específicas que garanticen su participación activa y protejan sus intereses financieros.
Condiciones innegociables para los clubes
El rechazo inicial a la propuesta de la NBA no ha cerrado las puertas al diálogo, sino que ha servido para establecer límites claros. Los clubes europeos demandan que cualquier acuerdo incluya a todos los accionistas sin excepción, que conserven su poder de decisión en la estructura de la competición y que los costes de entrada sean significativamente más bajos que los planteados inicialmente.
Bueno ha subrayado que el modelo de franquicias de la Euroliga seguirá adelante con independencia de lo que suceda con la NBA. «Si quieren entrar en Europa y formar una alianza con nosotros, los clubes deben formar parte de este modelo, y las cifras deben ser objeto de debate», ha señalado el CEO. Los equipos buscan «la mejor manera de evitar una inversión tan elevada» sin renunciar a su posición dentro de la competición.
Las cifras del desacuerdo inicial
La propuesta original de la NBA contemplaba una distribución de más de 500 millones de euros entre los clubes accionistas, pero exigía a cada equipo una inversión de 440 millones de euros para participar en el nuevo proyecto. Aunque Bueno ha declinado comentar estas cantidades por razones de confidencialidad, los números revelan la magnitud del desajuste entre las expectativas de ambas organizaciones.
El ejecutivo de la Euroliga ha realizado un análisis matemático contundente sobre esta propuesta. Si las franquicias aportaran 500 millones y recibieran 240 millones en diez años, la pérdida neta sería de 260 millones de euros. En contraste, el modelo de la Euroliga no requiere aportación inicial de los clubes, permitiendo que cualquier ingreso generado sea ganancia directa para los accionistas. Esta diferencia fundamental explica la resistencia de los equipos europeos a las condiciones impuestas por la NBA.
Perspectivas de futuro y negociación
Bueno, quien trabajó durante doce años como ejecutivo de la NBA en Europa, África y Oriente Medio, reconoce el potencial que la experiencia estadounidense en marketing y su alcance global podrían aportar al baloncesto europeo. Sin embargo, subraya que la Euroliga posee una infraestructura sólida y la capacidad para operar en un ecosistema diverso con «los mejores clubes y la mejor afición».
El CEO lamenta que ambas organizaciones no hayan desarrollado sus planes de forma coordinada desde el principio. «Me habría gustado llegar antes para poder trabajar con la NBA desde la concepción misma del modelo. Ahora existen dos planteamientos muy distintos, lo que hace más complicado llegar a un acuerdo», ha explicado. Esta divergencia de visiones estratégicas es el principal obstáculo para alcanzar un consenso.
A pesar de esto, Bueno mantiene una puerta abierta al diálogo: «Si surgen otras propuestas por parte de la NBA, estamos abiertos al diálogo, pero seguiremos trabajando en el modelo de la Euroliga». La flexibilidad coexiste con la determinación de continuar con el proyecto europeo independientemente de lo que suceda en las negociaciones.
Control de decisiones y riesgo de fragmentación
Para los clubes, mantener el control sobre su propio futuro es una condición fundamental e innegociable. «La postura de los clubes es muy clara: quieren participar en la toma de decisiones. Han creado una liga de la que son propietarios y desean seguir decidiendo su propio futuro», ha enfatizado Bueno. Esta reivindicación refleja una mentalidad empresarial que ha evolucionado significativamente en el baloncesto europeo.
El ejecutivo ha cuestionado también las afirmaciones del comisionado adjunto de la NBA, Mark Tatum, quien aseguró que NBA Europe podría distribuir tres veces más dinero del que contempla el plan de negocio de la Euroliga. Bueno ha argumentado que cualquier comparación debe incluir la inversión inicial requerida, lo que cambia radicalmente el análisis de rentabilidad.
Un aspecto crítico que ha advertido Bueno es el riesgo de fragmentación del baloncesto europeo si el acuerdo deja fuera a algunos equipos. Los clubes han sido explícitos en sus amenazas: «Si llegáis a un acuerdo con la NBA y nos dejáis fuera, crearemos nuestra propia competición». Esta posibilidad subraya la importancia de encontrar una solución inclusiva. «Si no resolvemos el problema para todos, acabaremos teniendo más competiciones, independientemente de cómo se llamen», ha advertido.
Sostenibilidad financiera como objetivo prioritario
Más allá de las negociaciones con la NBA, Bueno considera que la transición hacia un modelo de franquicias es un cambio duradero en el baloncesto europeo. «Los clubes han cambiado de mentalidad. Buscan estabilidad y no van a renunciar a ese estatus», ha señalado. Este cambio de paradigma es irreversible y condiciona todas las futuras decisiones estratégicas.
Lograr que el modelo sea financieramente sostenible sigue siendo una prioridad para la Euroliga. Actualmente, solo el 40 por ciento de los clubes cumple con los requisitos de sostenibilidad, aunque el objetivo es que todos los alcancen en el plazo de una década. La próxima semana están previstas nuevas conversaciones sobre normativa financiera para abordar este desafío.
Bueno ha explicado la estrategia de equilibrio que se persigue: «Permitir que quienes tienen recursos sigan invirtiendo, pero equilibrando al mismo tiempo el sistema para evitar efectos inflacionistas o que se ponga en peligro el objetivo de la sostenibilidad». Este enfoque busca compatibilizar la ambición competitiva de los grandes clubes con la viabilidad económica de toda la competición.