Los Hawks se hacen mayores de edad. En una nueva exhibición de un coral funcionamiento colectivo perfecto, el equipo de Mike Budenholzer sumó su 18ª victoria consecutiva para seguir aumentando el récord de triunfos consecutivos de la franquicia, así como asentarse como los líderes de una Conferencia Este que comandan de manera holgada, cómoda y contundente.
Esta pasada madrugada, el Philips Arena de Atlanta vivió la enésima victoria (99-106) de su equipo, 32ª en los últimos 34 partidos, quien venció a Portland en un último cuarto magistral en el que dieron la vuelta al marcador tras anotar 36 puntos. Este nuevo triunfo supone el 39º a lo largo de la presente temporada, con el que los Hawks superan las victorias totales del pasado curso (38) sin haber dado comienzo, siquiera, el mes de febrero.
Aún sin DeMarre Carroll y con la lesión de Thabo Sefolosha en el primer cuarto, la franquicia de Georgia se supo sobreponer a las adversidades y encontró en Kent Bazemore (12 puntos y 5 rebotes) al complemento perfecto para su cuarteto de músicos sobre la cancha. Nuevamente, la maquinaria colectiva de Mike Budenholzer se impuso a un rival que contó con la brillante actuación de LaMarcus Aldridge (con 37 puntos y 11 rebotes). Sin embargo, la pizarra de Terry Stotts poco pudo hacer ante el despliegue conjunto de unos Al Horford, Paul Millsap, Kyle Kover y Jeff Teague que aliaron sus fuerzas para sumar 67 puntos, 29 rebotes y 15 asistencias, en una compleja telaraña de recursos y alternativas muy difíciles de desenmarañar.
La pregunta a estas alturas ya es, ¿alguien puede parar a estos Hawks? La respuesta podría llegar en los próximos nueve días, en los que Atlanta tendrá una pequeña prueba de fuego al enfrentarse a equipos de la talla de New Orleans Pelicans, Washington Wizards, Memphis Grizzlies y, sobre todo, Golden State Warriors, en el que será el esperadísimo duelo entre líderes de conferencia y mejores récords de la NBA. Un mejor récord que, por cierto, ha pasado a manos de los Hawks después de la inesperada derrota de Stephen Curry y compañía en Salt Lake City.