Blake Griffin se ha convertido en uno de los mejores jugadores de la NBA, uno de los hombres altos más elásticos y en una de las piezas más imprescindibles que podría tener cualquier equipo que opte al título en la NBA.

Sin embargo, el ala-pívot de Los Ángeles Clippers ha tenido que enfrentarse a las críticas para evolucionar su juego desde aquellos vuelos espectaculares y atléticos hasta lo que es hoy. En un divertido artículo para The Player’s Tribune, Griffin explica su transformación ofensiva, buceando en el cambio desde ‘dunker’ hasta el arma ofensiva que es ahora.
“Honestamente, tenían su punto de razón. Mi primer año en la liga confiaba en mi capacidad atlética, que es lo que me llevó a la NBA. El problema era que terminó siendo cansado, muy cansado por febrero. Mi año de rookie traté de levantarme de la cama en uno de los viajes con el equipo a finales de temporada y estaba como. ¿Soy capaz de caminar en este momento? Salí a la cancha aquella noche y corrí arriba y abajo tratando de parecerme a un ser humano en la NBA.
Así que los ‘haters’ tenían razón. Fueron los que me motivaron. Me hicieron ver que necesitaba trabajar mi juego de media distancia.”
Intentar aprovechar los huecos para hacer mates es un aspecto infravalorado en los ‘high-fliers’ como Griffin que probablemente echa de menos eso. No ha sido fácil para él, el mismo jugador estimaba que le ha costado unos 250.000 tiros en los últimos tres años el cambiar completamente su forma de lanzar.
Sus números de eficiencia ofensiva se mantienen sin cambios a lo largo de su carrera, pero un Griffin más versátil ofrece más posibilidades en el ataque del equipo, y es difícil argumentar en contra. Pierden algo de jugadas espectaculares, pero son el mejor ataque de la liga y en gran parte debido al desarrollo de Blake Griffin.