Tras una semana de inactividad a consecuencia del parón por el espectáculo del All-Star Weekend, la NBA regresó a su ritmo habitual de partidos con dos encuentros de alto standing con la sensación de eurofia y emoción aún en el cuerpo tras un trepidante último día de traspasos que dejó movimientos realmente sorprendentes.
En el primer partido de la madrugada, los Thunder se impusieron (89-104) a los Dallas Mavericks de Rick Carlisle gracias, en gran parte, a un sublime y espectacular Russell Westbrook que continúa a un nivel asombroso después de confirmar su buen estado de forma con el MVP del All-Star Game. El base de Oklahoma City fue un constante quebradero de cabeza para la franquicia de Texas, quien sufrió los 34 puntos y 10 asistencias del jugador, bien secundado por la brillante actuación de Serge Ibaka, quie firmó un doble-doble de 21 puntos y 22 rebotes.
En el otro encuentro, los Clippers se repusieron, al menos de momento, a la delicada baja de Blake Griffin para doblegar (115-119) en el Staples Center a los vigentes campeones de la NBA, los San Antonio Spurs. El pívot DeAndre Jordan se echó el equipo a la espalda ante la ausencia por lesión de su compañero para liderar una importante victoria ante uno de los 'cocos' de la Conferencia Oeste gracias a sus 26 puntos y 18 rebotes. El base Chris Paul volvió a cumplir a la perfección su papel como director de orquesta de la maquinaria Clipper con un doble-doble de 22 puntos y 16 asistencias. Desde la segunda unidad, Jamal Crawford lideró la victoria de su equipo con 26 puntos.
Por parte de los Spurs, el eterno Tim Duncan volvió a impartir una masterclass de fundamentos tras concluir como el máximo anotador del partido con 30 puntos y añadir 11 rebotes, mientras que Tony Parker firmó una, también, notable actuación con otro doble-doble de 21 puntos y 13 rebotes.