El 28 de marzo de 1990 es una fecha que puede pasar desapercibido para 'el ciudadano estándar' pero que es de obligatoria sapiencia para el aficionado al mundo del baloncesto, especialmente, al de la NBA.
Michael Jordan tras su gesta: "Debe ser el partido más grande de mi vida."
El 28 de marzo de 1990 fue una fecha que será recordada como el día en que Michael Jordan, el mejor jugador de la historia del baloncesto, se superó a sí mismo, en una actuación sobrenatural que desembocó en la mayor anotación de toda su carrera.
El mítico escolta de los Bulls, intratable y letal durante todo el encuentro, sumó la friolera de 69 puntos (con un 23 de 37 en tiros de campo) para doblegar a Cleveland Cavaliers tras una intensa prórroga. Además, Jordan añadió 18 rebotes y 6 asistencias para concluir la actuación más extraordinaria, en términos estadísticos, que se le recuerda. Tras anotar 16 puntos en el primer cuarto, prosiguió con 15 tantos en el segundo, 20 en el tercero, 10 en el último y 9 en la definitiva prórroga. Salvo Scottie Pippen (16 puntos), ningún otro jugador de la franquicia de Illinois logró dobles-dígitos en anotación.
Aquella soberbia actuación supuso su cuarto partido con más de 60 puntos anotados, una hazaña solamente lograda por Wilt Chamberlain, quien superó esa cifra en hasta 32 ocasiones. Esa misma temporada, Michael Jordan había participado en su sexto All-Star y sumó su quinto título al máximo anotador de la temporada tras promediar 33.6 puntos por encuentro. Además, fue incluido en el Mejor Quinteto de la NBA y en el Mejor Quinteto Defensivo.