En New Orleans, el guión de la película establecido para este inicio de temporada está siguiendo unos derroteros completamente opuestos a lo esperado. Tras un prometedor año en el que lograron su pase para los Playoffs, los Pelicans se sitúan actualmente como el único equipo de la Conferencia Oeste que no conoce la victoria tras sumar cinco derrotas en estos primeros once días de competición.
La última de ellas ha llegado esta pasada madrugada (121-115) en el Smoothie King Center a mano de unos Atlanta Hawks que, en contrapartida, lideran en solitario la Conferencia Este con seis triunfos. Curiosamente, los Pelicans superaron a su rival en tres de los cuatro cuartos, pero un parcial en contra de 32-19 en el segundo periodo terminó por decantar la balanza a favor de unos Hawks que contaron con la fortaleza de Paul Millsap (22 puntos y 12 rebotes) y la tremenda efectividad de Kyle Korver, quien sumó 22 puntos tras anotar sus ocho intentos de canasta, incluidos cuatro triples, y dos tiros libres.
La actuación coral de los de Mike Budenholzer y la inspiración individual del escolta hicieron inútil el esfuerzo de Anthony Davis. El ala-pívot igualó el mejor registro anotador de su carrera gracias a una serie de tiro en la que anotó 14 de sus 23 lanzamientos, así como 14 de 16 en tiros libres, para un total de 43 puntos, a los que añadió 10 rebotes.
Eric Gordon, con 22 tantos, Luke Babbit, con 13 e Ish Smith, con un récord personal de 11 asistencias complementaron la superlativa actuación ofensiva de Davis aunque, nuevamente, sin premio.
Esta madrugada, los Pelicans tendrán la oportunidad de romper su negativa dinámica de resultados en la visita al American Airlines Center de Dallas.