Aunque no cumpliera las expectativas de muchos espectadores, el plato fuerte del menú de Navidad de la jornada NBA en el Christmas Day celebrada este viernes fue el partido entre Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors.
Por primera vez desde el sexto y definitivo partido de las últimas Finales, los dos equipos favoritos de ambas conferencias se volvían a ver las caras sobre el parqué. Y aunque sea muy pronto, vamos a sacar algunas conclusiones después de dejar reposando el partido un día en nuestra retina.
De cara a una hipotética reedición de las Finales dentro de poco más de seis meses (con permiso de los Spurs y los Thunder) y contando con que ambos equipos no sufrirán el infortunio de las lesiones en sus estrellas principales, parece que a los Cavaliers todavía les queda bastante margen de mejora ya que han recuperado muy recientemente a uno de sus buques insignia.
El Kyrie Irving que estamos viendo nada tiene que ver con el que veremos dentro de unos meses; mientras el base de los Cavs jugó el viernes su tercer partido de la temporada (sin haber realizado pretemporada) el resto de los jugadores ya han cogido el ritmo de la competición, una baza que podría jugar a favor de Irving en un hipotético reencuentro en las Finales, ya que Curry podría llegar más desgastado físicamente si no sufre lesiones durante la temporada.
Estas son las tres conclusiones a las que hemos llegado tras el esperado duelo entre Cavaliers y Warriors:
1- Los Cavaliers no están listos para la revancha (todavía)
Aun con Kevin Love en la cancha, pudimos ver a un LeBron James que en los momentos decisivos del partido sigue teniendo la necesidad de echarse el equipo a la espalda. Desgraciadamente para los Cavaliers con el mismo resultado que en las pasadas Finales. Aunque los de Blatt consiguieron llevar el partido a su terreno embarrado, los Warriors nunca se amedrentaron y consiguieron adaptarse e imponerse en todas las situaciones.
Pero todavía quedan seis meses para las Finales en los que puede ocurrir de todo. Imprevistos aparte, el camino hacia las Fianles de los Cavaliers será previsiblemente menos pedregoso que el de los Warriors, que tendrán que superar a rivales más difíciles en el Oeste que los que tendrán que enfrentarse a los Cavaliers.
Aunque el viernes los Cavs dejaron a los Warriors en menos de 100 puntos por primera vez en año y medio, se pudo ver qué equipo de los dos puede permitirse el lujo de hacer rotaciones. Sin LeBron, los de Ohio son un quinteto con talento desdibujado. Sin Curry, los Warriors pueden competir con cualquiera.
Así que de momento los californianos siguen un escalón por encima de los de Ohio.

2- David Blatt no sabe cómo parar a un tipo llamado Draymond Green
Los Cavaliers todavía no tienen una respuesta al Small-Ball que plantean los Warriors, y buena parte de la culpa la tiene Draymond Green. El ala-pívot de 25 años ha sido tanto en las Finales como en el duelo del pasado viernes un factor muy desequilibrante, y da la sensación de que David Blatt no tiene ningún plan (al menos que haya querido poner en práctica) para detenerle. El día de Navidad se fue con 22 puntos, 15 rebotes y 7 asistencias.
3- Los Warriors tienen más hambre que los Cavaliers
Si los Cavaliers hubieran ganado el partido del viernes a nadie le hubiera impresionado excesivamente y los de Ohio se habrían ido del Oracle Center con mucha confianza, pero eso podría haber pasado si hubieran llegado al parqué con hambre de revancha, con ganas de poner su bandera en un pabellón hasta ahora inexpugnable y con el propósito de silenciar a las gradas más ruidosas del mundo con un golpe de autoridad sobre la mesa. Pero eso no ocurrió porque ganaron los Warriors, los que ya habían ganado las Finales.
Es simple; los californianos siguen teniendo más hambre de victorias que los Cavaliers, a pesar de la ambición de Dellavedova y LeBron.
Curioso paisaje este en el que los campeones tienen más ambición que los aspirantes, y en el que los que menos tienen que demostrar sean los que sigan ganando, aunque sea en terreno embarrado y aunque solo sea por vicio.

Nos vemos en las Finales.