Hay algunos jugadores en la NBA que cada año que pasa se superan a sí mismos y siguen buscando su techo baloncestístico, sin dejar de mejorar cada verano. Kawhi Leonard es sin lugar a dudas uno de ellos. La estrella de los San Antonio Spurs aumenta sus estadísticas individuales cada temporada que pasa, y su secreto no es otro que trabajar duro y estudiar sus puntos fuertes y débiles, y también los de sus rivales.
El analista de ESPN Tom Haberstroh ha desvelado una de las pocas pasiones conocidas del alero de 22 años de los Spurs; tiene una obsesión con estudiarse todos los movimientos del juego minuciosamente para reaprenderlos y mejorarlos. Su empeño en entender cómo funciona su cuerpo, sobre dónde y cómo colocar sus piernas para lanzar, rebotear o defender a sus rivales, analizando y conociendo sus debilidades y fortalezas han llevado Leonard a mantener una mentalidad científica de acierto-error que le ha servido para seguir creciendo como jugador cada año.
Durante su segundo año en la NBA, Leonard se vio obligado a perderse 18 partidos seguidos por una tendinitis en la rodilla izquierda. Ese tiempo inactivo le sirvió para empezar a conocer las estadísticas analíticas del P3 Applied Sports Science Institute, dónde despertó su inquietud por estudiar datos muy concretos sobre el rendimiento de los atletas. En este centro se analiza cada movimiento del deportista para ofrecerle datos para desarrollar sus puntos débiles y mejorar en los débiles.
Es conocido que Leonard es uno de los jugadores con mejor ética de trabajo de la NBA. El MVP de las Finales de 2014 es un jugador especial -para muchos enigmático- que todavía no ha encontrado su techo baloncestístico. Al menos ya sabemos por qué sigue (y seguirá) mejorando.