Después de cuatro años a la deriva, los Philadelphia 76ers pueden haber encontrado la estrella que iluminará su futuro durante la próxima década. Y no lo han hecho este verano sino en el de 2014, cuando escogieron a Joel Embiid en la tercera posición del Draft aún sabiendo que el jugador tendría que perderse su primera temporada para recuperarse bien de una complicada fractura en su pie, de la que recayó un año después y obligándole a esperar otra temporada más.
Embiid lleva dos años preparándose física y mentalmente para esto, con la dificultad que conlleva mantener la motivación en el que ha sido el peor equipo de la liga durante casi el último lustro. Y por fin podemos ver los primeros frutos de esta larga espera.
Aunque el pívot de 21 años todavía tendrá que ver sus minutos en cancha limitados a un máximo de 24 por partido hasta después de Navidad, son muchas las señales que nos indican que él es el jugador sobre el que los Sixers tratarán de edificar un proyecto competitivo. Podemos ver al jugador como un símbolo del proceso por el que está pasando la franquicia, una idea que él mismo ha condensado en su propio lema "Confía en el proceso", lo mismo que se repite todos los días cuando salta a la cancha y lo mismo que lleva pensando durante los dos años de recuperación.
En 22 minutos por partido, Embiid ha conseguido unos números de 18 puntos, 7,6 rebotes, 1,2 asistencias y 2,2 tapones por partido, estadísticas que si todo evoluciona como es debido tendrán que ir aumentando a medida que juegue más minutos y que ya le dan el papel de favorito para el premio al Novato del Año.
Amanece en Filadelfia.