El regreso de Kevin Durant a Oklahoma para enfrentarse a su ex equipo por primera vez desde que decidió marcharse a los Golden State Warriors estuvo lleno sensaciones para unos y otros y nos dio un buen anticipo de lo que le espera al MVP de 2014 cada vez que pise el Chesapeake Energy Arena; Nada bueno.
Los abucheos y las burlas comenzaron desde que el alero de los Warriors saltó al parqué para calentar, ataviado con unos auriculares para silenciar a un público que también calentaba a su manera lo que vendría después. Durante su sesión de tiro, las gradas no pararon de gritarle 'Cupcake, Cupcake' a un KD que parecía ajeno a toda la hostilidad que le dedicaba el pabellón. Camisetas, disfraces, carteles, pancartas y gritos ensordecedores hacían referencia a los 'cupcakes'. Pero ¿cuál es el origen de esta mofa?
Todo viene de la época en la que Kendrick Perkins cuidaba como un hermano mayor de sus compañeros de vestuario en Oklahoma. El entonces pívot de los Thunder empezó a referirse a los jugadores que se volvían blandos mentalmente como cupcakes, y debido a que la mayoría de los jugadores de la plantilla le tenían un gran aprecio, incluyendo a Kevin Durant, aquello tuvo cierto calado entre todos ellos. Cuando Durant anunció su destino el pasado 4 de julio de 2016, confirmando que se marchaba a los Warriors, Russell Westbrook se apresuró a publicar una imagen en Instagram para celebrar el 4 de julio en la que aparece una fuente con cupcakes.
Westbrook, ahora macho alfa del Chesapeake Energy Arena, nunca admitió que aquella publicación se refiriese directamente a su compañero, pero los aficionados del equipo parecen haber entendido el mensaje y no van a olvidarlo.
A pesar de todo, los Warriors ganaron liderados por 34 puntos de Durant.
Cabe remarcar que algunos de los compañeros de Durant como Stephen Curry o Draymond Green se permitieron incluso llevar una camiseta con un cupcake, eso sí en un tono más complaciente y con el objetivo de restar importancia al asunto.