¿Qué le está pasando a los Celtics?

La franquicia de Boston vive una crisis deportiva y de vestuario que cada vez parece más difícil de reconducir antes de los playoffs

Kyrie Irving, lamentándose en un partido
Kyrie Irving, lamentándose en un partido

Al principio de la temporada, los Boston Celtics eran considerados por todos como el mejor equipo de la Conferencia Este y el mayor aspirante a arrebatarle el anillo a los Warriors.

Boston contaba con la continuidad de la plantilla que llegó a las Finales del Este en los últimos playoffs, a la que sumaban el regreso de All-Stars como Hayward e Irving y se podía esperar un crecimiento de jóvenes como Tatum, Brown o Rozier.


Es cierto que la temporada no está saliendo como se esperaba, pues los de Brad Stevens son 5º en el Este con un balance de 38-26. Pero el momento decisivo del curso aún no ha llegado, y muchos esperan que en los playoffs los Celtics saquen ese gen competitivo y ese orgullo que tanto caracteriza a la franquicia de Boston.

Sin embargo, las sensaciones que transmite el vestuario de los Celtics son bien diferentes. Los jugadores, en vez de ser optimistas con lo que está por venir, se muestran deprimidos y desilusionados cada vez que hablan ante los medios.

Primero fue Marcus Morris, que dijo hace un mes que jugar en los Celtics actuales “no era divertido”, luego le siguió Marcus Smart declarando que “simplemente no estamos unidos”, y el último ha sido Kyrie Irving, que ha dicho “no echaré de menos nada de esta mierda cuando me retire”.

Incluso el TD Garden, conocido por ser uno de los pabellones más fieles y calientes de la NBA, ha abucheado a su equipo en varias ocasiones esta temporada.


Todo parece estar mal en la franquicia de Massachussets, y el motivo es evidente: los Boston Celtics han perdido su identidad. El vestuario está desunido, no hay química entre los jugadores, no hay espíritu colectivo.

En años anteriores, las plantillas de los Celtics no contaban con tanto talento como la actual, pero lo suplían con actitud, ganas y juego en equipo. Parece que eso es justo lo que le falta a estos Celtics donde el ego de cada jugador está por encima del bien del equipo.

La tensión entre los jugadores es tal que, según informa Kevin O´Connor de The Ringer, la estrella y líder del equipo, Kyrie Irving, se ha apartado del resto de sus compañeros, y únicamente mantendría una relación de amistad en el vestuario con Jayson Tatum.


Esa falta de química entre Irving y sus compañeros ha quedado patente en la cancha durante el último mes. Y es que, sin el ex de los Cavs, Boston ha ganado sus últimos seis partidos, mientras que con él ha cosechado 3 victorias y 8 derrotas.

La crisis de los Celtics se hace cada vez más profunda e irreconducible, y resulta casi imposible imaginar a este equipo ganando a equipos tan en forma como Milwaukee o Toronto. Eso sí, por muy mal que esté Boston, nunca hay que darles por muertos. Por algo es la franqucia más laureada de la historia de la NBA.

Comentarios recientes