Una temporada mala no es más que eso, un mero paréntesis auspiciado por las condiciones tan complejas en que se desarrolló el pasado curso. Miami Heat ha retornado a ese estado de excelencia del que hizo gala en la burbuja y que pareció perder la pasada campaña, cuando sus grandes puntales lucían de una manera totalmente desvirtuada. Eric Spoelstra ha recuperado la moral y autoconfianza de un grupo enormemente completo, que ha sido capaz de incorporar jugadores importantes y con un patrón común: saben lo que es ganar un anillo. Kyle Lowry, PJ Tucker y Markieff Morris han dotado al equipo de ese carácter y experiencia que tanto se necesita en el camino a la gloria, al que parece predestinado un Jimmy Butler que ha encontrado una nueva vía.
"Puedo anotar mucho más de lo que lo he hecho hasta ahora. En los dos últimos partidos he lanzado más que nunca y los entrenadores me animan a que siga así", aseveraba en Miami Herald la gran estrella del equipo, consciente de que los espacios que abren tiradores del nivel de Duncan Robinson y Tyler Herro, recuperado para la causa, puede ofrecerle ingente beneficios a la hora de asumir responsabilidades. Bam Adebayo continúa su mejoría permanente y la dirección baloncestística y espiritual asumida por Lowry está sentando muy bien al grupo. "Ahora yo estoy aquí para hacer jugar a los demás, no es necesario que Jimmy pase tanto la pelota, debe seguir anotando y demostrando la estrella que es", comenta el veterano base, principal promotor del cambio de actitud de Butler.
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Consciente de que no tiene por qué asumir demasiados triples, al contar con consumados especialistas en ello, el talentoso alero puede seguir centrándose en ser el defensor de élite que hace que le emparejen siempre con la estrella rival, pero también en ser agresivo de cara al aro y no preocuparse por involucrar tanto al resto de compañeros. Nadie va a reprochar esta temporada a Jimmy Butler que asuma protagonismo ofensivo, por la tranquilidad de que sabe leer el juego e interpretar que hay otras muchas vías de anotación que pueden beneficiarse de su agresividad cara al aro. Por si esto fuera poco, Miami Heat sigue en la élite defensiva, ostentando el mejor rating desde que se instauró el triple, en 1980.
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