Los Angeles Lakers están en una situación prácticamente límite. Es la tercera vez en la historia de la franquicia angelina que se empieza una temporada con un récord de 0-5. Y la sensación es que la primera victoria todavía va a tardar en llegar.
El juego, tanto defensivo como ofensivo, no funciona. Los primeros pasos de Darvin Ham como entrenador jefe parece incluso desesperados. Probar a Russell Westbrook como Sexto Hombre y a LeBron James como pívot (aunque unos pocos minutos esto último en el encuentro contra Minnesota) son prueba de ello.
Sin embargo, el propio Ham no se ha mostrado descontento con sus decisiones. Todo lo contrario. El 'head coach' ha demostrado mucha personalidad tras admitir que seguirá probando a LeBron en el puesto de 'cinco' más adelante, algo que se ha visto 'obligado' a hacer tras la ausencia de Anthony Davis.
Sin una estructura de plantilla correcta
Todo esto ocurre porque la realidad, más allá de las críticas a Russell Westbrook como si fuese el único culpable, es que la gerencia de los Lakers no ha formado un equipo bien estructurado. La plantilla de la franquicia de púrpura y dorado no está preparada para competir. Para darle la vuelta a la situación tendrían que empezar a considerar las negociaciones por sus dos codiciadas primeras rondas de 2027 y 2029 del Draft.