Phoenix Suns consiguió ganar esta pasada madrugada a Minnesota Timberwolves para sumar su octava victoria de la temporada (8-3). Con dos brillantes actuaciones de Devin Booker (32 puntos y 10 asistencias) y Mikal Bridges (31 puntos y cuatro robos), los de Arizona consiguieron sobreponerse a unos T-Wolves que empiezan a tener problemas.
Pese a la incorporación estrella de Rudy Gobert este pasado verano, acumulando hasta cuatro potenciales All Star en su plantilla (junto con Karl-Anthony Towns, Anthony Edwards y D'Angelo Russell), a la franquicia de Mineápolis no le está yendo bien en estos primeros compases de temporada regular. A los datos hay que remitirse.
Tras 12 encuentros disputados, los Timberwolves apenas han ganado cinco de ellos (por siete derrotas, un récord de 5-7). De un equipo del que se esperan grandes cosas esta temporada, un 10º puesto no es la mejor forma de comenzar e ilusionar.
Sin embargo, esto tiene remedio. Así lo ha asegurado el propio Booker tras la victoria de los Suns. La estrella de Phoenix cree que en Minnesota no se está jugando bien al baloncesto. En sus últimas declaraciones, este ha sido el consejo que les ha dado: "Esto es un deporte de equipo. Aquí hay que jugar de forma colectiva, hay que pasar la pelota".
La principal tarea de Chris Finch
Para Finch, el entrenador jefe de Minnesota Timberwolves, el objetivo es claro: conseguir un juego coral con sus cuatro estrellas sobre la pista. Sin embargo, si no lo consigue, podría empezar a plantearse otros caminos como el que uno de los jugadores se convierta en el líder de su segunda unidad. D'Angelo Russell, sin ir más lejos, ya ejerció como tal en su etapa en Golden State Warriors.