Llevan demasiado tiempo persiguiendo el sueño de ser un equipo competitivo, pero las lesiones, la inconsistencia de sus estrellas y falta de claridad en el proyecto, echaron por tierra sus anhelos. New Orleans Pelicans afronta una nueva temporada con menos garantías, pero también sabiendo que si la salud respeta a sus referentes, pueden ser un equipo que opte a cosas relevantes en la Conferencia Este.
Hay un vacío de poder notorio en la Conferencia Este, lo que multiplica las posibilidad de competir de franquicias que, quizá no estén en su mejor momento, pero aspiran a ir creando una cultura e identidad competitiva. New Orleans Pelicans se acogerá por enésima vez a la esperanza de que Zion Williamson encuentre la continuidad deseada, evite lesiones y sea ese jugador dominante con el que todos sueñan. El fichaje de Jordan Poole añade algo de pimienta a un equipo que echará en falta a Dejounte Murray en los primeros meses de la temporada.
Solo un crecimiento exponencial de Missi, Herb Jones y Trey Murphy III podrían generar un ecosistema en el que New Orleans Pelicans se viera en la zona noble de la tabla y decidiera hacer una apuesta por competir. Liberarse de Ingram y McCollum da margen para hacer interesantes movimientos, algo que será necesario ya que la segunda unidad flaquea algo, con Alvarado, Bey, Looney, Fears y Hawkins como principales suplentes.