Los Cleveland Cavaliers han decidido adoptar un enfoque prudente con Lonzo Ball de cara al inicio de la temporada, estableciendo un plan de trabajo que limitará sus minutos y evitará sobrecargar su físico. Según informó Chris Fedor (Cleveland.com), el base disputará alrededor de 20 minutos por noche y se ausentará en uno de los partidos de cada serie de “back-to-backs”, una medida pensada para protegerlo tras su largo calvario con las lesiones.
Esta estrategia ha sido diseñada de manera conjunta por el cuerpo técnico, el propio jugador y el equipo médico de los Cavaliers, buscando garantizar que su adaptación al ritmo competitivo sea progresiva. “Los back-to-backs están fuera de la mesa por ahora”, reconoció Ball este lunes. “Eso no significa que vaya a ser así toda la temporada, pero al menos al principio, sí”.
El guard californiano no ha tenido un camino fácil desde su irrupción en la liga. Su temporada 2021/22 con Chicago terminó prematuramente después de solo 35 partidos, debido a una grave lesión de rodilla que lo llevó a someterse a tres cirugías y lo alejó de las canchas por casi tres años completos.
Su regreso se produjo finalmente la campaña pasada, aunque en un rol limitado con los Bulls: promedió 22.2 minutos por encuentro en 35 apariciones (14 como titular), y nunca llegó a disputar ambos partidos de una serie consecutiva. Pese a sufrir algunas molestias durante el curso, éstas estuvieron relacionadas con la muñeca, no con la rodilla reconstruida, un dato alentador para su futuro inmediato.
Un impacto inmediato en Cleveland
Desde su llegada a los Cavaliers —tras ser traspasado este verano a cambio del alero Isaac Okoro—, Ball ha dejado una grata impresión tanto en sus compañeros como en el cuerpo técnico. Su capacidad de organización, su defensa perimetral y su instinto de juego lo han convertido rápidamente en uno de los jugadores más valorados en la rotación de Kenny Atkinson, nuevo entrenador de la franquicia.
“Lonzo no ha decepcionado”, afirmó Atkinson la semana pasada. “Todo lo que esperábamos de él, lo estamos obteniendo. Tiene un sentido del juego extraordinario. Me emociona entrenarlo; es un tipo al que he seguido durante mucho tiempo y encaja perfectamente en nuestro sistema”.

Ball está llamado a ser el motor de la segunda unidad de Cleveland, especialmente tras la marcha de Ty Jerome, finalista al Sexto Hombre del Año que firmó con los Memphis Grizzlies como agente libre. Con su visión de juego, su defensa inteligente y su experiencia, el ex de los Bulls podría convertirse en un elemento diferenciador para mantener el equilibrio del equipo cuando las estrellas descansen.
Aunque su camino de regreso aún requiere paciencia, Lonzo Ball parece haber encontrado en los Cavaliers el entorno ideal para recuperar continuidad y confianza. Si logra mantenerse sano y consolidar su ritmo competitivo, Cleveland podría haber sumado algo más que un veterano: un verdadero catalizador para su segunda unidad.