James Harden vuelve a situarse en el centro del debate de mercado en la NBA a medida que se acerca el Trade Deadline del próximo 5 de febrero. El base de Los Angeles Clippers, MVP de la liga en el pasado, está firmando una temporada que pocos anticipaban a estas alturas de su carrera y su nombre ha reaparecido en las conversaciones sobre posibles movimientos, aunque el escenario real apunta a su continuidad en California.
En la temporada 2025-26, Harden está promediando 25,6 puntos, 4,8 rebotes y 8,0 asistencias por partido, con un 36,3 % de acierto en triples. Son cifras que le colocan en un grupo muy reducido de jugadores capaces de alcanzar una línea estadística de 25/4/8, siendo además el más veterano de todos ellos por un margen considerable. Su rendimiento ha sido constante y ha demostrado una notable capacidad para sostener el peso ofensivo del equipo.
Este nivel de producción ha tenido un efecto directo en su valor de mercado. Harden afronta el tramo final de su contrato con una opción de jugador para la temporada 2026-27, lo que en la práctica le sitúa en una posición cercana a la de un contrato expiring. En contextos de reconstrucción o ajustes de plantilla, este tipo de situaciones contractuales suele resultar atractiva para otras franquicias.
Sin embargo, existen varios factores que complican seriamente cualquier posibilidad de traspaso. Harden cuenta con una cláusula de no traspaso derivada de sus derechos Bird, lo que le otorga un control total sobre su futuro inmediato. Además, según la información disponible, el propio jugador no contempla una salida de Los Ángeles, a pesar del balance negativo de los Clippers, que presentan un récord de 13-23. Desde la franquicia, la postura es similar, ya que tampoco existe intención de ponerle en el mercado.
El futuro de James Harden
De este modo, todo indica que James Harden seguirá vistiendo la camiseta de los Clippers al menos hasta el final de la temporada. No obstante, su rendimiento en lo que va de curso ha servido para reforzar su estatus dentro de la liga y, en un contexto hipotético de cambio de planes, dejaría abierta la puerta a que su situación contractual y su nivel de juego despertaran interés real antes del cierre de mercado.