En ocasiones, la solución a un problema persistente no pasa por insistir una y otra vez en él, sino por cambiar por completo el enfoque. Eso es exactamente lo que han hecho Steve Kerr y Golden State Warriors con uno de sus mayores lastres esta temporada: las pérdidas de balón. En lugar de subrayarlas, analizarlas o convertirlas en tema recurrente, el cuerpo técnico ha decidido dejar de mencionarlas. Y, por ahora, el resultado está siendo positivo.
El mejor ejemplo llegó el viernes por la noche en San Francisco, cuando los Warriors aplastaron a los Sacramento Kings por 137-103, logrando su victoria más amplia del curso. En ese partido, Golden State solo cometió 11 pérdidas de balón, una cifra notablemente inferior a su promedio habitual.
Tras el encuentro, Kerr reconoció que la palabra “pérdidas” ha desaparecido por completo del discurso interno del equipo. “No menciono la palabra”, explicó el entrenador. “Solo digo: conecta sencillos, sé sólido, la solidez gana el partido, y no lo voy a mencionar más”.
El cambio ha sido radical. Ya no hay sesiones de vídeo centradas en malos pases o jugadas forzadas. Ya no se revisan una por una las pérdidas que acaban en mates del rival. Tampoco se insiste en que el equipo ocupa el puesto 23 de la liga en pérdidas de balón, con 15,7 por partido en la temporada.
La idea es simple: eliminar la sobrecarga mental. Y Kerr es consciente de lo poco ortodoxo que suena. “Simplemente ignorancia total. Es como esconder la cabeza en la arena como un avestruz”, dijo entre risas. “Y está funcionando”.
Los números recientes respaldan esa sensación. En los últimos tres partidos, los Warriors solo han perdido el balón 28 veces en total, lo que equivale a 9,3 pérdidas por encuentro, una mejora drástica respecto a su media anual. Todo ello sin sacrificar su identidad ofensiva basada en el movimiento constante del balón y la participación colectiva.

Curry entiende el mensaje, pero no baja la guardia
Tras firmar una actuación de 27 puntos y 10 asistencias, Stephen Curry dejó claro que, aunque el tema ya no se verbalice, sigue muy presente en la mente de los jugadores.
“Aún hay que tener cuidado”, señaló Curry. “Sé que el entrenador [Kerr] ya no habla de ello, pero somos muy conscientes de que es clave para ganar el partido. Porque nos utilizamos mutuamente más que la mayoría de los equipos: pantallas, pases, movimientos de cuerpo, movimientos de balón”.
Para un equipo cuyo sistema ofensivo depende tanto de la sincronización y la lectura constante, proteger el balón sin frenar el ritmo es un equilibrio delicado. De momento, Golden State parece estar encontrándolo.
Esta no es la primera vez que Kerr recurre a esta estrategia. El técnico recordó que aplicó un enfoque similar durante los Playoffs de 2022, tras una serie especialmente caótica contra los Memphis Grizzlies, en la que las pérdidas de balón se convirtieron en un problema constante.
“Lo hicimos en el minuto 22, después de la serie contra Memphis, cuando perdíamos el balón a diestro y siniestro”, explicó Kerr. “Simplemente decidimos, después de mostrar vídeos de pérdidas de balón, hablar de ello y dejar claro que no funcionaba, y simplemente dejamos de hablar de ello. Y funcionó”.