Los Oklahoma City Thunder arrancaron los playoffs como un ciclón. El vigente campeón no dio opción a los Phoenix Suns y firmó una contundente victoria por 119-84 en el primer partido de la serie, disputado en el Paycom Center. Un inicio que recuerda al del pasado curso, cuando Oklahoma también abrió su camino al título con una paliza similar.
El dominio fue absoluto desde los primeros minutos. Tras un breve 0-5 inicial de Phoenix, el Thunder tomó el control y no lo soltó. Al término del primer cuarto ya mandaba por 15 puntos, ventaja que creció hasta los 21 al descanso y alcanzó los 31 al final del tercer periodo. El último cuarto sobró.
El equipo volvió a apoyarse en su principal seña de identidad: la defensa. Oklahoma City, que ha liderado la liga en este apartado en las dos últimas temporadas regulares, destrozó a su rival a partir de las pérdidas. Los Thunder convirtieron 19 pérdidas de los Suns en 34 puntos, con un demoledor 34-2 en ese apartado.
Devin Booker reconoció el impacto de ese factor en el partido: “Estoy seguro de que ellos se toman en serio la temporada regular, pero sienten que este es el momento del año. Están intentando volver a lograrlo. No podemos perder balones en cada posesión. Eso lo alimenta todo: a ellos, al público. Se convierte en un efecto dominó”.
El rendimiento colectivo fue sobresaliente, con Jalen Williams como uno de los líderes del equipo (22 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias). El alero explicó el enfoque del grupo: “No es que lleguemos al primer partido pensando en ganar de paliza. Es más bien: ‘¿Qué tan duro podemos jugar para marcar el tono?’. Para nosotros, no para los Suns. Queremos establecer un estándar de lo que se espera del primero al último jugador”.
También brilló Shai Gilgeous-Alexander, MVP vigente, que terminó con 25 puntos y 7 asistencias pese a no tener su mejor noche en el tiro (5 de 18) y no jugar el último cuarto. El base canadiense puso el foco en lo que está por venir: “Están un poco más cansados, así que probablemente tenga algo que ver. Pero nosotros tenemos que hacer nuestro trabajo y salir a ganar. Este equipo va a mejorar a lo largo de la serie. Tienen buenos jugadores, están bien entrenados, juegan duro y de la manera correcta. Tenemos que estar preparados para mejorar también y esperar una mejor versión del rival”.
Complicaciones para los Suns
En el banquillo de Phoenix, Jordan Ott incidió en los problemas con el balón: “Cada vez que juegas contra ellos tienes que cuidar la pelota, valorar cada posesión y al menos lanzar a canasta, y nosotros no lo hicimos. Su físico, su atletismo, su tamaño, su longitud y su plantilla te obligan a tomar buenas decisiones de forma constante y rápida. Es algo que tenemos que corregir”.
El contexto tampoco ayudó a los Suns, que llegaron al partido tras asegurar su presencia en playoffs en el play-in y con apenas tiempo de descanso antes de medirse al mejor equipo de la liga regular. Aun así, la diferencia vista en la pista fue demasiado grande.
Oklahoma City, como ya hiciera el año pasado, ha lanzado el primer aviso con contundencia. El campeón defiende corona con la misma fórmula que le llevó al título: defensa asfixiante, ritmo alto y una profundidad de plantilla que marca diferencias desde el salto inicial.