La derrota de los Minnesota Timberwolves ante los San Antonio Spurs por 115-108 en el tercer partido de la serie dejó mucho más que la exhibición de Victor Wembanyama. El gran foco de la noche terminó apuntando al explosivo enfrentamiento entre el entrenador de Minnesota, Chris Finch, y el veterano árbitro Tony Brothers.
Todo ocurrió a falta de poco más de cinco minutos para el final del encuentro. Con Minnesota tratando de reaccionar y el marcador ajustado, Finch pidió tiempo muerto para reorganizar una posesión ofensiva que se estaba descontrolando. Sin embargo, según explicó el propio técnico tras el partido, Brothers ignoró inicialmente su petición.
“Le dije que quería recuperar mis tres segundos. Escuchó perfectamente el tiempo muerto, me miró y decidió ignorarme. Casi nos cuesta una pérdida”, declaró Finch visiblemente molesto.
La reacción del técnico no gustó nada al árbitro. Finch golpeó el suelo con frustración mientras Brothers se dirigía directamente hacia el banquillo de Minnesota para responderle. La situación comenzó a calentarse rápidamente hasta el punto de que Naz Reid tuvo que intervenir para separar a ambos y evitar que la discusión fuese todavía más lejos.
Pero el conflicto no terminó ahí. Finch aseguró que, minutos después, volvió a acercarse al colegiado únicamente para preguntar desde dónde se pondría el balón en juego. Según el entrenador, Brothers “perdió completamente el control” y volvió a encararse con él.
La tensión obligó a intervenir también a Bones Hyland y al asistente Pablo Prigioni, quienes evitaron que el árbitro llegara hasta Finch. Mientras tanto, Anthony Edwards observaba la escena junto a su entrenador.
El propio Edwards intentó rebajar la polémica después del encuentro. “Es competición al máximo nivel. Todos queremos ganar. Finchy quiere ganar. Tony Brothers es Tony Brothers. Todos le queremos”, comentó con ironía.
El incidente arbitral eclipsó por momentos otra noche dolorosa para Minnesota. Los Timberwolves comenzaron el partido completamente bloqueados, fallando sus primeros lanzamientos durante casi siete minutos y entrando en un agujero inicial de 14-1 ante unos Spurs muy superiores.
Aunque Edwards reaccionó con 12 puntos en apenas dos minutos al final del primer cuarto y Minnesota logró empatar el encuentro antes del descanso, el dominio final volvió a ser para San Antonio. Wembanyama firmó una actuación demoledora con 39 puntos, 15 rebotes y cinco tapones, destrozando una y otra vez los intentos de remontada locales.
Opciones de los Wolves hasta el final
Minnesota tuvo opciones hasta el final e incluso lanzó 14 tiros más que su rival gracias a sus 15 rebotes ofensivos, pero el equipo apenas convirtió el 38% de sus intentos. Además, Julius Randle y Jaden McDaniels firmaron una noche para olvidar con un pobre 8 de 34 en tiros de campo entre ambos.
La derrota supone además la primera caída de los Timberwolves en casa en estos playoffs y devuelve el factor cancha a unos Spurs que ahora dominan la serie por 2-1 antes del cuarto partido del domingo en Minneapolis.