Mientras LeBron James campa a sus anchas por las Finales de la NBA después de una nueva exhibición que significó el igualar la eliminatoria ante Golden State Warriors, el resto de la NBA asiste con expectación, e incluso con cierto nivel de celos y envidia sana, a la que está siendo una espectacular serie y cara a cara entre el alero de Cleveland y Stephen Curry.
En una noche en la que 'The King' volvió a echarse el equipo a la espalda de una manera que solo él sabe hacer después de lograr un triple-doble de 39 puntos, 16 rebotes y 11 asistencias, el actual MVP de la temporada tuvo un día gris y poco usual en él que le llevó a firmar una paupérrima serie en la que solo anotó cinco de sus 23 intentos, con un nefasto dos de 15 en triples, su principal arma, además de sufrir seis pérdidas de balón.
Al igual que en el primer partido, donde sumó 44 puntos, LeBron retomó su empeño en acaparar toda la ofensiva de unos Warriors que, en esta ocasión, no pudieron evitar la derrota en la prórroga, en unas Finales de la NBA que vuelan ahora rumbo a Ohio con el factor cancha a favor para los de Cleveland. Unas Finales que, por otro lado, Paul George cree que estaría en perfectas condiciones de afrontar.
Tras prácticamente un año en el dique seco por la terrible lesión que sufrió en verano durante un partido de exhibición con el Team USA, el alero de los Pacers parece totalmente recuperado, tal y como él mismo se encargó de afirmar en una entrevista para Associated Press.
"Estoy al 100%. Puedo hacer cualquier tipo de ejercicio sin ningún tipo de problemas ni molestias. Si estuviéramos ahora mismo en las Finales estaría listo para enfrentarme a LeBron. Bueno, quiero decir a los Warriors."
Debido a su grave lesión y su paulatino regreso a las canchas tras tantos meses apartado, Paul George solo pudo disputar seis encuentros en el tramo final de la temporada, en los que firmó unos números de 8.8 puntos y 3.7 rebotes en poco más de 15 minutos. Unos números discretos pero más que satisfactorios teniendo en cuenta que las previsiones iniciales no arrojaban demasiado optimismo al afirmar que el jugador no podría disputar ningún encuentro a lo largo del año.