Si hay un equipo NBA por el que pocos apostaban que está impresionando a todos en la difícil Conferencia Oeste no son ni los Warriors ni los Spurs, de los que podemos esperar que compitan por el campeonato, si no los Dallas Mavericks. En el primer mes de la competición los texanos han sumado 9 victorias en 13 partidos con un proyecto que parecía condenado desde el momento en el que DeAndre Jordan cambió de parecer y dejó tirados a Mark Cuban y sus Mavs, con quienes había acordado firmar, para renovar con los Clippers. Y de todo esto tiene mucha culpa Dirk Nowitzki.
A sus 37 años, el ala-pívot alemán está viviendo una enésima juventud, siendo el líder del equipo en anotación y de la liga en porcentaje de acierto con tiros en suspensión. Nowitzki promedia unos excelsos 18,6 puntos, 6,8 rebotes, 1,5 asistencias, 0,6 robos y 0,6 tapones en 28 minutos por partido, un rendimiento solo al alcance de unos pocos a tan avanzada edad.
Su adaptación a un nuevo rol más alejado de la canasta y evitando el contacto físico de los defensores ha resultado todo un éxito.
En declaraciones para el Boston Globe, el mejor jugador europeo de todos los tiempos confesó que todavía sentía que podía ayudar al equipo a ganar siendo eficaz. "Es el amor por la competición". El alemán no esconde que cada temporada que pasa le cuesta más mantenerse en forma. "Cada verano es más difícil, pero cuando llega la temporada me divierto mucho compitiendo por ganar y enseñando a los jóvenes todo lo que pueden conseguir".
Sin embargo, el 12 veces All-Star no esconde que estos son sus últimos años en la NBA y su retirada cada vez está más cerca. "Todo llega a su fin, pero quiero jugar mientras pueda"
Nowitzki confiesa que le alegra enfrentarse a las estrellas veteranas de los equipos rivales, como Kobe Bryant, Paul Pierce, TIm Duncan o Jamal Crawford. "Me gusta ver cómo ayudan a sus equipos".