Este martes a las 04:30 de la madrugada, hora española, los aficionados al mejor baloncesto del mundo tienen un motivo para quedarse en vela. Y es que se enfrentan los dos equipos con mejores registros de victorias a estas alturas de temporada, no ya de este curso 2015-16, si no de toda la historia de la liga. Solo los Chicago Bulls de la 1995-1996, que acabaron con la mareante cifra récord de 72 victorias en 82 partidos pueden hacerles sombra. Golden State Warriors y San Antonio Spurs se verán las caras por primera vez esta temporada, el duelo está servido en el Oracle Arena.
Aunque las Finales de la NBA se jugarán entre un equipo de la Conferencia Oeste y otro del Este, visto lo visto en la primera mitad de la temporada, muchos consideran que los Spurs y los Warriors se jugarán el anillo en las Finales de Conferencia del Oeste, siendo las Finales un mero trámite contra presumiblemente los Cleveland Cavaliers de LeBron James, que por el momento no han ganado a ninguno de estos dos conjuntos.
Esta noche se enfrentan el Mejor Defensor del Año y el MVP de la pasada temporada. El Small-Ball que decenas de equipos están intentando imitar al esquema rígido a la europea de Gregg Popovich. ¿Quién ganará?

Dos filosofías muy distintas
Llevamos meses escuchando que si hay un equipo capaz de igualar o superar a aquellos Bulls de Michael Jordan y su cuarto anillo de campeón son estos Golden State Warriors, que acumulan 40 victorias en 44 partidos en lo que llevamos jugado hasta ahora, pero la posibilidad de que los San Antonio Spurs también lo consigan todavía no la hemos visto escrita en ninguno de los medios norteamericanos que no paran de dar bombo a Stephen Curry, Draymond Green, Klay Thompson y compañía, y convendría tener en cuenta que los texanos solo llevan 2 derrotas más que los californianos (38-6).
Por otra parte, nos extrañaría mucho que Gregg Popovich respondiera con el entusiasmo con que lo hacen en Oakland a las preguntas de los periodistas del tipo "¿Creéis que sois capaces de superar a los Bulls de las 72 victorias?". A Pops (y también a Duncan, a Parker, a Leonard, a Ginobili y a todos y cada uno de los jugadores de la plantilla) no les van a distraer con estas tonterías. ¿De qué sirve lograr un récord de victorias si llegas a Playoffs con los jugadores importantes fundidos? El que escribe estas líenas está seguro de que Popovich disfruta mucho viendo como los Warriors deciden darle dos partidos de descanso a Draymond Green y al día siguiente cambian de opinión por haber perdido el primero... no vaya a ser que se les escape el récord de los Bulls.
Mientras a Popovich no le va a satisfacer nada que no sea ganar su sexto anillo de campeón, y es para lo único por lo que trabaja, parece que a Kerr y los Warriors les preocupa demasiado seguir impresionando a propios y extraños con una temporada increíble que puede pasar factura a partir de abril.

El anillo no se defiende hasta los Playoffs
Los Warriors han demostrado ser una máquina muy bien engrasada, y parecen muy cómodos absorbiendo todo el protagonismo, los elogios y las miradas de admiración con sus victorias.
Sus jugadores más importantes no esconden su deseo por mejorar el récord de las 72 victorias de los Bulls del 96, pero puede que estén pecando de arrogantes. Si miramos atrás, vemos que han ganado un anillo de campeón con todo merecimiento, pero varias circunstancias nos dicen que podrían estar más preocupados en la temporada regular que en los Playoffs, que es cuando realmente tendrán que defender el anillo del que tanto presumen.
De ganar hoy, los Spurs se colocarían a solo un triunfo de superar a los Warriors en la clasificación (aunque no les preocupe), y con el calendario que viene en las próximas semanas -a priori mucho más exigente para los Warriors que para los Spurs- que a nadie le extrañe si dentro de un mes es el equipo dirigido por Gregg Popovich el que lidera la clasificación en el Oeste. En ese supuesto, al técnico de los de El Álamo quizás se le ocurra dar una semana de descanso a sus jugadores más importantes.