En una franquicia cuyo éxito ha girado durante los últimos quince años alrededor del inconmensurable 'Big Three' formado por Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili, unido a la reciente aportación de Kawhi Leonard y LaMarcus Aldridge, la trabajadora figura de Danny Green ha quedado relegada siempre a un segundo plano.
Desde que aterrizara en San Antonio en 2010, la importancia de Green ha ido aumentando progresivamente hasta convertirse en una pieza fundamental en el quinteto inicial de Gregg Popovich. Y este regular y elogiable rendimiento ha tenido, finalmente, su recompensa.
Coincidiendo con la visita de esta madrugada ante Portland, Green inscribió su nombre en el libro dorado de los Spurs al convertirse en el único jugador en la historia de la franquicia en superar los 700 triples y los 300 tapones.
Este registro puede no parecer demasiado sorprendente, pero lo es, y mucho, si tenemos en cuenta que solo otros seis jugadores a lo largo de la historia lo han conseguido con la camiseta de un mismo equipo.

El alero concluyó el partido con unos números de 7 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones en 23 minutos para ayudar en la quinta victoria consecutiva, 13ª en los últimos 14 partidos y 43ª seguida en casa, de los Spurs (58-10), quienes no pierden la estela de Golden State (61-6).