Hace apenas dos días, la NBA anunció oficialmente la selección de la ciudad de Los Ángeles como sede del All-Star Weekend de 2018, en la que será la cuarta edición de la cita de las estrellas celebrada en la ciudad californiana tras las de 1963, 2004 y 2011. Así, el Staples Center, feudo de Lakers y Clippers, recogerá el testigo de los Charlotte Hornets de Michael Jordan, quienes acogerán el evento el próximo año.
A lo largo de sus, hasta el momento, 65 ediciones, el All-Star Weekend ha llevado el glamour y el espectáculo de la mejor liga de baloncesto del mundo a todos los rincones de la geografía norteamericana gracias a las 30 franquicias que componen la liga. Bueno, o a casi todos. Y es que hasta cuatro ciudades de Estados Unidos afines a un equipo de la liga todavía no han tenido el privilegio de poder albergar el tan aclamado evento.
Curiosamente, todas ellas pertenecen a la Conferencia Oeste, gran dominadora de la competición desde la desintegración de los Bulls de Michael Jordan, con los Miami Heat, Detroit Pistons y Boston Celtics, como los únicos equipos que han podido romper con su hegemonía durante la última década.
Oregón, con los Blazers a la cabeza, y Sacramento, son dos de esas cuatro franquicias, las cuales, además, presentan una dilatada tradición en la NBA. De hecho, los propios Kings habían trasladado a la NBA su interés en acoger el All-Star Weekend de 2018, el cual, finalmente, voló rumbo hacia los vecinos angelinos.
Las otras dos franquicias, cuya reciente ubicación se remonta al presente siglo, son Memphis Grizzlies y Oklahoma City Thunder. Estos últimos, no obstante, pueden presumir de dos All-Star Weekend (1974-1986) aunque bajo el denominativo de Seattle Supersonics. La ciudad de Oklahoma tendrá, por el momento, que esperar.