El pasado oscuro del padre de Andrew Wiggins

Mitchell Wiggins, padre de Andrew, fue suspendido por la NBA durante tres años en 1986 después de dar positivo por consumo de cocaína junto a Lewis Lloyd.

Sin causar excesivo ruido, Andrew Wiggins se ha asentado como una de las grandes estrellas del futuro y jugador llamado a dominar la NBA durante los próximos años. El escolta de los Timberwolves fue elegido Rookie del Año en 2015 y ha continuado con su notable evolución en la liga con unos promedios que ascienden hasta los 20.7 puntos y 3.6 rebotes en el presente curso.

La discreta temporada de Minnesota, quienes se perderán los Playoffs por duodécimo año consecutivo, no ha empañado, ni mucho menos, su extraordinario rendimiento pese a que los medios de comunicación no han posado su atención sobre él tanto como se merece.

Como emergente estrella de la NBA, organización que cuida milimétricamente su imagen hasta niveles casi enfermizos, Adam Silver, Comisionado de la liga, ha mantenido al margen cualquier asunto que pueda perjudicar a la competición, incluyendo un capítulo pasado de la familia Wiggins que no ha trascendido a las páginas de los principales medios de comunicación del país.

Andrew Wiggins, nacido en Ontario el 23 de febrero de 1995, es el último eslabón de una familia de deportistas entre los que destacan su padre Mitchell, ex-jugador de la NBA, y su madre Marita Payne, ex-atleta profesional. Incluso sus hermanos, Nick y Mitchell, y su primo Antwaine, han continuado con la tradición baloncestística. Sin embargo, hay un episodio oscuro que la competición ha querido ocultar a los ojos de los aficionados a la liga, pese a su gran repercusión por aquel entonces.

Mitchell, padre de Andrew, completó una carrera de seis temporadas en la NBA después de ser seleccionado en la 23ª posición del Draft de 1983 por Indiana Pacers, franquicia en la que no llegó a disputar ningún partido al ser trapasado a Chicago a cambio de Sidney Lowe y una futura ronda de Draft.

Pese a su prometedor año de debut en la competición, al verano siguiente fue enviado a Houston en un nuevo traspaso, ciudad en la que dio comienzo su particular debacle a consecuencia de sus problemas con las drogas. En el mes de enero de 1987, Mitchell Wiggins sería expulsado, junto a su compañero Lewis Lloyd, indefinidamente de la NBA tras dar positivo por cocaína.

El escolta sería readmitido en la liga en julio de 1989. Curiosamente, tras este pequeño parón, durante el cual jugaría en ligas menores del país, Mitchell firmó su mejor temporada como profesional al promediar 15.5 puntos y 4.3 rebotes por partido en unos Rockets que caerían eliminados en primera ronda ante los Lakers.

Pese a ello, Mitchell solo disputaría una temporada más, la 1991-92, en la NBA, como componente de los 76ers, antes de iniciar una aventura europea que le llevaría a jugar en las competiciones domésticas de Italia, Grecia y Francia antes de retirarse definitvamente en el año 2000.

Esperemos que el bueno de Andrew no siga sus pasos y continúe con su meteórica ascensión en la NBA.

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