Los registros están para ser destrozados y Golden State Warriors está a un solo paso de superar uno de los récords más espectaculares e inaccesibles de la historia de la NBA.
Los vigentes campeones de la competición han asaltado la única cancha inexpugnable de la temporada, un AT&T Center que, a su vez, se había convertido en el pabellón maldito de los de Oakland. Hasta ayer.
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— NBA (@NBA) 11 de abril de 2016
De la mano de Stephen Curry, quien acaba de ratificar, con total seguridad, su segundo MVP de la temporada consecutivo en una nueva exhibición ofensiva que se saldó con 37 puntos, los Warriors lograron vencer (92-86) a San Antonio en su feudo tras 33 derrotas consecutivas y empatan, así, los 72 triunfos logrados por los Chicago Bulls de Michael Jordan, Scottie Pippen y Dennis Rodman de la temporada 1995-96. Del mismo modo, esta victoria supone la 34ª de la temporada como visitante para los Warriors, rompiendo un nuevo récord en mano de los propios Bulls durante la misma campaña.
Por su parte, los Spurs han sufrido la primera derrota en casa de la temporada en su penúltimo partido en el AT&T Center, en un resultado que les ha privado de poder completar el curso con un pleno de triunfos como locales y que hubiera supuesto una nueva marca en la historia de la competición.
Ahora, los Warriors tendrán la oportunidad, este miércoles ante Memphis, de completar la gesta y sumar su 73ª victoria de la temporada en un escenario inmejorable como es el Oracle Arena. Lo consigan o no, ESPN ha arrojado otro demoledor dato que pone de manifiesto la insultante superioridad de los de Steve Kerr y Luke Walton a lo largo del curso: primer equipo de la historia que termina una temporada sin perder dos encuentro consecutivos y sin sufrir dos derrotas ante un mismo equipo.