Esta semana el comisionado Adam Silver se ha posicionado en contra de que los entrenadores den descanso a sus estrellas en partidos de temporada regular después de la polémica que provocaron Steve Kerr, Gregg Popovich y Tyronn Lue -entre otros- al sentar a sus jugadores más importantes y mediáticos en partidos televisados a nivel nacional.
Si bien todavía no se ha impuesto ninguna sanción económica a las franquicias que llevan estas prácticas a cabo, el precedente de los 250.000 dólares de multa en 2012 a los Spurs por sentar a su Big Three en un encuentro televisado a nivel nacional tuvo como protagonista al entonces comisionado David Stern, de un talante mucho más estricto y menos dado al diálogo que su sucesor.
En declaraciones a la ESPN, el propio Popovich cree que la advertencia de Silver en este punto de la temporada puede acabar siendo una "pendiente resbaladiza" ya que por un lado entiende que se defienda al aficionado que acude al pabellón haciendo un gran esfuerzo económico para ver jugar a sus ídolos y se encuentra con que no van a jugar, pero por otro asume que "no se puede satisfacer a todo el mundo" y que los equipos están luchando por objetivos, habiendo mucho más en juego en algunas ocasiones que una posible multa que en última instancia podrían asumir.
Muchos creen que este tipo de problemas se resolverían si se alargase el calendario de la temporada regular, empezando el curso a comienzos de octubre para poder reducir al mínimo el número de back-to-back a los que tienen que enfrentarse los equipos a lo largo de una temporada, lo que oxigenaría a unas plantillas desgastadas. Los datos muestran que se producen muchas más lesiones cuando se juegan dos partidos seguidos que cuando se descansa uno o días entre medias.