LeBron James ha adquirido en los últimos años cierta fama de déspota dentro de los Cleveland Cavaliers, presuntamente acaparando todo el poder tanto del entrenador como de la directiva, por lo que se dice que es él quien tiene la última palabra en las decisiones importantes sobre fichajes y estrategias.
Aunque en caso de ser cierto habría que darle la razón, ya que el dominio de los Cavs en el Este ha sido intachable, y la mayoría de fichajes han funcionado bien durane los últimos tres años, llevándoles a ganar un anillo y a encadenar tres Finales consecutivas desde que el hijo pródigo decidió regresar a Ohio en verano de 2014.
No obstante, el ex general manager de la franquicia, David Griffin, ha desvelado que nada más lejos de la realidad, James nunca se entrometió en sus decisiones, ni tampoco en las de los dos entrenadores que ha tenido en Cleveland desde su vuelta; David Blatt y Tyronn Lue.
En su intervención en el programa The Jump, de ESPN, Griffin aseguró que el cuatro veces MVP nunca tuvo interés en ser general manager ni entrenador.
"Solo es un jugador que quiere ganar anillos, pero nada más que un jugador. Su calibre es de MVP, por lo que no tiene tiempo de meterse en otros asuntos. Es una percepción que tiene la gente que no se corresponde con la realidad".
No obstante, el ex directivo sí admitió que solían consultarle antes de cualquier movimiento importante, pero solo para saber su opinión y nunca para tener la última palabra.
Los Cavaliers decidieron no renovar a Griffin al terminar la pasada temporada, contra la opinión del propio LeBron, que mostró su decepción en público en varias ocasiones, ya que tenía al ya ex GM en muy alta estima.