Hasta hace poco tiempo, era solo una creencia. Sin embargo, cuanto más pasa el tiempo, el argumento más fuerza tiene. Aquellos que aventuraban desde su etapa en Boston que Kyrie Irving es un jugador tóxico y que sus equipos son mejores sin él, puede que estén en lo correcto. Su corta etapa en los Nets así lo está demostrando.
Irving tuvo un paso con más sombras que luces por los Celtics, ya que llegó para darle un salto de jerarquía a un equipo que ya estaba en las Finales de Conferencia y en sus dos años jugando de verde, el conjunto mostró una regresión. El primer año llegaron a las Finales del Este nuevamente, pero para ello debió lesionarse Irving. En el segundo, cuando eran favoritos a todo y estaban al 100%, los problemas de vestuario que originó Irving hicieron que sus compañeros lo repudien y el equipo colapse en las Semis del Este ante Milwaukee.
Cuando llegó a Brooklyn y se sabía que sin Durant debía ser la estrella durante el primer año, la situación podía volver a ocurrir. Y pese a que Irving ha tenido una temporada muy buena estadísticamente hasta su lesión, los Nets dormían todos los días fuera de playoffs. Cuando la lesión ocurrió, las cosas cambiaron.
Con un Spencer Dinwiddie desatado, Brooklyn ya acumula un parcial de 12-6 desde la baja de Irving y con récord positivo, ya se plantean como un serio equipo de playoffs que juega de forma generosa y donde todos aportan. Sin embargo, la lesión de Irving no será para siempre y en algún momento deberá volver. Seguramente ese sea el momento para confirmar o desechar lo que se viene diciendo: que los equipos de Kyrie son mejores sin él y que estamos en presencia de un jugador tóxico en la liga.