Nate Thurmond firmó el primer cuádruple-doble de la historia de la NBA el 18 de octubre de 1974 en su debut con Chicago Bulls con 22 puntos, 14 rebotes, 13 assitencias y 12 tapones. Desde entonces, Alvin Robertson lo logró en 1986 con los Spurs, Hakeem Olajuwon en 1990 con los Rockets y David Robinson lo consiguió en 1994.
Desde entonces, nadie ha vuelto a conseguirlo. Se trata de un logro que requiere la misma intensidad en ataque y en defensa y que está al alcance de muy pocos jugadores. Ocho veces más algún jugador de la liga se quedó a un punto estadístico para conseguirlo. Y aquí es cuándo entra en la historia Larry Bird, que no lo logró porque no quiso.
Corría la noche del 18 de febrero de 1985 en un duelo entre Boston Celtics y Utah Jazz. Larry Bird se fue al banco tras el tercer cuarto con 30 puntos, 12 rebotes, 10 asistencias y 9 robos en su haber. El partido estaba liquidado y el bueno de Bird se quedó en el banco y no volvió a salir. KC Jones, su entrenador, le comentñó que le quedaba un robo, pero el de Indiana le dejó claro que no le merecía la pena volver a la pista: "Ya les he hecho suficiente daño".
Este ejemplo habla a la perfección de lo que era Larry Bird como jugador (y lo que es como persona y ha seguido siendo como entrenador y ejecutivo en el mundo del baloncesto): un tipo que piensa en el bien colectivo, que no necesita llevarse premios individuales. ¿Cuántos jugadores de hoy día se quedarían en el banco como lo hizo Bird? Efectivamente, ninguno. Y por eso Bird es tan grande.