Uno de los equipos en los que menos se confiaba con el comienzo de la temporada eran los Knicks de New York. Tom Thibodeau era el líder elegido para poder extraer el máximo rendimiento a un equipo que no contaba con grandes figuras, pero sí con piezas más que interesantes en lo relativo al talento joven.
La apuesta de estos New York Knicks era obvia y clara: no gastar dinero en esta pretemporada, no invertir en la Agencia Libre 2020 y guardarse para la del 2021, no adentrarse en traspasos que oscurecieran la reconstrucción en la que se encuentra inmerso en el equipo.
RJ Barrett, Kevin Knox, Mitchell Robinson, Immanuel Quickly... a los que sumaban un jugador más veterano y de momentos calientes como Austin Rivers. Todos liderados por un Julius Randle que en su capacidad en el uno para uno, con su facilidad para la anotación y su facilidad para ver los cortes de sus compañeros comanda al equipo.
Buen rendimiento hasta ahora
New York Knicks ya se encuentran octavos en la Clasificación de la Conferencia Este, con un récord de 4 victorias y 3 derrotas, metido de llena en la pelea por conseguir un puesto entre los 8 mejores y adentrarse en el Playoff de la NBA.
Un equipo con garra defensiva y con unos sistemas en ataque que están sacando cada vez más rendimiento a todo su roster, ofreciendo un excelente a la par que inesperado rendimiento.
Unos Knicks claramente en construcción que deben seguir mejorando durante esta fase regular. Los Playoffs serían un premio muy grande para un equipo que ya, el próximo verano, pretende echar sus redes sobre alguna estrella que pueda revolucionar las (esperemos) repletas gradas del Madison Square Garden.