Fichar a uno de los mejores jugadores ofensivos de la historia cuando viene de encadenar meses malos en los que ha perdido confianza siempre es un gran riesgo, pero Philadelphia 76ers lo vio claro. La apuesta por James Harden era un todo o nada que muchos interpretaron como un suicidio ya que pensaban que el ego del escolta y su orgullo herido por el rendimiento negativo ofrecido en los Nets, podría hacer sombra a Joel Embiid e impedir que ambas estrellas se entendieran. Nada más lejos de la realidad. El camerunés, lejos de sentirse amenazado y responder a ello, ha mostrado en reiteradas ocasiones su admiración por Harden, que clama en ESPN para que le den a su compañero el MVP, con argumentos tan convincentes como los números del pívot, que no han dejado de crecer desde que llegó la Barba.
Si bien es cierto que el estilo de James podría hacer pensar en la necesidad de un pívot que juegue bloqueo y continuación, siendo capaz de definir en un abrir y cerrar de ojos y de jugar por encima del aro, la realidad es que ya ha tenido hombres de este estilo y no se desvivió por defender su permanencia. Es lo que ocurrió con Capela en Rockets, por ejemplo. Ahora, Harden se enfrentaba al desafío de tener que amoldarse a la preeminencia de un pívot versátil, amante de echar el balón al suelo y postear, pero también con capacidad para abrirse y lanzar desde el exterior. No solo lo ha hecho, sino que ha elevado las prestaciones de su compañero con su habilidad para atraer atención de las defensas rivales y buena lectura de juego.
Embiid promedia más puntos y rebotes desde que llegó Harden a los Sixers
"Se merece ganar el MVP. Desde el final de la pasada campaña, ha trabajado muy duro para ser un jugador dominante y llevar al equipo a la gloria. Todo lo que hace tiene un gran impacto en el colectivo y es el responsable de que los Sixers estén luchando por el top-3 del Este desde el inicio de la temporada. Tiene una mentalidad ganadora y lo que quiere no es solo hacer números, sino que el equip venza", afirma un hombre vital en el aumento de puntos promediados (30,6) y rebotes (11,8) de Joel Embiid desde que James Harden aterrizara en Philadelphia 76ers. Pocas veces se recuerdan dos estrellas tan rutilantes y tan bien avenidas como ellos.