De menos a más, bajo el radar y recuperando su esencia. Así camina Indiana Pacers en una temporada NBA que se presuponía muy interesante para ellos, pero cuyo primer tramo sumió en la desazón más profunda a sus aficionados. Todas las piezas parecen estar encajando ahora en un equipo en clara tendencia al alza y que puede revolucionar la Conferencia Este.
Puede resultar una locura considerar que en una Conferencia Este con un duopolio tan potente como el que mantienen los Cavs y los Celtics, pueda surgir un competidor firme, y más que no sean los Knicks. Sin embargo, hay razones de peso para ilusionarse con la progresión de unos Indiana Pacers que saben perfectamente a lo que juegan, que han recuperado la confianza en sí mismos y que atesoran la experiencia de haber jugado ya unas finales de Conferencia el pasado año.
No necesitan la versión estelar de Haliburton para que su juego fluya, algo que no sucedía el pasado año, gracias al buen hacer de un Mathurin que encuentra vías de anotación en situaciones de atasco, a un Siakam que se erige en el gran líder en ambos lados de la cancha y a un Turner capaz de dominar la pintura. Son un equipo incómodo para los grandes favoritos y el hecho de no sentir la presión de tener que ganar sí o sí, puede incrementar mucho su peligrosidad. Indiana Pacers tiene cosas importantes que decir este curso.