El gen ganador no se puede dinamitar, pero sí convendrá esconderlo durante una temporada. Como si de un oso que debe hibernar se tratara, Boston Celtics afronta este próximo curso siendo conscientes de que la lesión de Tatum impide que puedan tener serias aspiraciones y que necesitan perder partidos y tener paciencia de cara al 2027.
Las ventanas de oportunidad en la NBA se aprovechan, pero también se buscan. Eso es lo que hará Boston Celtics en un curso marcado para desarrollar jóvenes talentos, intentar que jugadores secundarios se revaloricen e, incluso, cosechar un mal puesto en la clasificación para obtener algún buen pick en el Draft. El objetivo es hacer todo lo necesario para llegar a octubre del 2026 con el mejor equipo posible, dispuesto a asaltar de nuevo la gloria.
Se prevé que Jaylen Brown y Derrick White aparezcan de inicio, e incluso que Pritchard gane más protagonismo, pero cualquier imprevisto en forma de lesión será tratado con la máxima cautela. Hay un interés notable por ver de lo que es capaz Anfernee Simmons, un jugador que podría ganarse un puesto en el equipo o, quizá, revalorizarse para ser traspasado. Lo que está claro es que Boston Celtics no figura entre los candidatos a nada, y solo un milagro haría que lucharán por estar en playoffs.