Desde que adquirieron el nombre y branding vigente en la actual, Washigton Wizards no sabe lo que es disputar una final de Conferencia. Esta próxima temporada, tampoco lo va a descubrir. Una de las franquicias más estancadas de toda la NBA seguirá lejos de cualquier aspiraciones competitiva y soñando con un proceso de reconstrucción que se alarga demasiado.
Jóvenes con buen potencial, lejos aún de su madurez y sin que haya entre ellos un talento generacional que puede cambiarlo todo. Alex Sarr es percibido por muchos como la esperanza capitalina, pero no parece gozar de la proyección de súper estrellas que otros hombres pueden tener en la NBA. McCollum y Middleton dan una nota de experiencia y competitividad a un equipo sin lo necesario para optar a nada y que podría deshacerse de alguno de ellos próximamente para seguir ganando material de futuro.
La progresión de Bilal Coulibaly y cómo se adapte Cam Whitmore a su nuevo entorno son los dos factores que más interés pueden suscitar en torno a este equipo abocado al tanking y a soñar con que la lotería del Draft los beneficie. Quién sabe si la falta de aspiraciones puede dar lugar a que algún jugador joven brille por encima de lo esperable, pero parece evidente que Washington Wizards no será uno de los equipos que merezca más la pena seguir durante el próximo curso.