En un equipo donde las luces suelen apuntar a las grandes estrellas, los Dallas Mavericks podrían encontrar parte de su éxito esta temporada en jugadores menos mediáticos. Más allá de las actuaciones de sus figuras, el papel de los secundarios será clave para definir el rumbo del conjunto texano. Nombres como Max Christie, Daniel Gafford y Ryan Nembhard asoman como protagonistas discretos pero decisivos, capaces de aportar equilibrio, energía y recursos tácticos a un proyecto que aspira a consolidarse entre los mejores del Oeste.
Max Christie, el alero que equilibra el sistema
La evolución de Max Christie ha sido una de las notas más alentadoras en el arranque de campaña. El joven escolta–alero ha demostrado que puede ser mucho más que un complemento, consolidándose como un auténtico perfil three-and-D. La pasada temporada promedió 9,6 puntos, 3,3 rebotes y 1,9 asistencias, mostrando destellos de madurez en ambos lados de la cancha. En este nuevo curso mantiene su consistencia ofensiva, con 9,0 puntos y 1,5 asistencias de media, pero con porcentajes de tiro que impresionan: 54,5% en tiros de campo y 60% en triples.
Su capacidad para defender varias posiciones y estirar la cancha desde el perímetro otorga a Dallas una versatilidad táctica muy valiosa. Con Christie en pista, los Mavericks ganan fluidez ofensiva: su presencia abre espacios para las penetraciones de Kyrie Irving y las acciones interiores de Anthony Davis, al tiempo que fortalece la estructura defensiva. Si mantiene este nivel de eficacia, el exjugador de los Lakers podría convertirse en el factor X silencioso de la temporada.

Daniel Gafford, la protección del aro que espera su momento
Aunque aún no ha debutado este año debido a una lesión en el tobillo derecho, Daniel Gafford sigue siendo una pieza con potencial transformador para los Mavericks. Su valor no reside únicamente en los números, sino en la influencia que ejerce en ambos extremos de la pista. La pasada temporada destacó por su capacidad para finalizar cerca del aro y por ser un sólido intimidador defensivo.
Cuando esté plenamente recuperado, Gafford puede ofrecer a Dallas un ancla interior indispensable: rebote, protección del aro y contundencia en las segundas oportunidades. Su regreso también permitirá liberar a las estrellas del equipo, facilitando que el bloque funcione con mayor equilibrio. En un contexto tan exigente como la Conferencia Oeste, su irrupción podría suponer ese impulso de mitad de temporada que marque la diferencia en la pelea por la postemporada.
Ryan Nembhard, el cerebro que da ritmo a la segunda unidad
El novato Ryan Nembhard ha comenzado su etapa en la NBA con un perfil discreto, pero sus aportaciones han sido consistentes y oportunas. Promedia 5,0 puntos, 0,5 rebotes y 2,5 asistencias, con un 44,4% de acierto en tiros de campo, pero lo que más destaca es su madurez en la toma de decisiones. Nembhard aporta serenidad y orden cuando los titulares descansan, gestionando el ritmo del juego y generando ventajas con su lectura táctica.
Su habilidad para distribuir el balón y encontrar a los tiradores abiertos mantiene la cohesión del ataque de la segunda unidad. Aunque sus estadísticas no llamen la atención, su impacto en el flujo ofensivo del equipo es tangible, convirtiéndose en una pieza que mantiene el pulso competitivo de los Mavericks incluso sin sus grandes estrellas en cancha.