Un campo de oportunidades. En eso se ha convertido la Conferencia Este esta campaña y Toronto Raptors es una de las franquicias que mejor puede aprovecharlo. Los canadienses han aglutinado una pléyade de jóvenes jugadores de enorme proyección y ganas de redimirse por experiencias pasadas, y están haciendo gala de un gran entendimiento entre ellos.
Ilusionante panorama se respira en Canadá, con la gestación de un nuevo proyecto muy interesante por parte de Toronto Raptors. Se preveía que el proceso de reconstrucción pudiera ser largo, lento y complicado, pero los del Norte han encontrado una plantilla que ofrece prestaciones de mucho nivel, tanto de forma inmediata como de manera potencial. Y es que el fichaje de Brandon Ingram ha podido ser una de las maniobras más infravaloradas en la liga.
Este díscolo alero atesora un talento único que está viéndose reverdecido ante la confianza de todo el equipo en él. Contar con un entorno de jóvenes ambiciosos, con recorrido ya en la NBA, pero aún en progresión, como RJ Barrett e Immanuel Quickley, ha conferido tranquilidad a un hombre que comparte protagonismo con Scottie Barnes, cuya progresión está siendo meteórica.
A todo ello ha de unirse las buenas prestaciones de Poetl como pívot titular, la madurez del rookie Murray-Boyles y un banquillo nada desdeñable, con Dick y Mamu como referentes. El 10-5 con el que han arrancado la temporada es muy alentador, pudiendo ser un equipo que se foguee a nivel competitivo con la NBA Cup y que pueda pelear por acortar plazos en su proceso de reconstrucción, buscando los playoffs ya esta temporada. Hay ilusión en Toronto Raptors.