Anthony Edwards se negó a dejar caer la temporada de los Minnesota Timberwolves. En una noche cargada de emoción por el Día de la Madre, la estrella de Minnesota firmó una actuación descomunal con 36 puntos para liderar la victoria por 114-109 frente a los San Antonio Spurs y empatar 2-2 la serie de segunda ronda de los playoffs de la NBA.
Nada más comenzar su comparecencia ante los medios, Edwards quiso explicar el significado especial que tenía el partido para él." Hoy es el Día de la Madre. Solo quería ganar por mi madre. Así de simple”, aseguró.
La madre de Edwards, Yvette Edwards, falleció de cáncer en 2015, mientras que su abuela, Shirley Edwards, murió también de cáncer apenas ocho meses después. El escolta ha explicado en varias ocasiones que utiliza el dorsal número 5 porque ambas fallecieron un día 5 del mes. Incluso las acompañó simbólicamente en la noche del Draft de 2020, cuando los Timberwolves le eligieron con el número uno, colocando retratos de ambas junto a él.
“Por supuesto que estaba pensando en ella”, reconoció Edwards tras el encuentro. “No podía perder este partido por ella”.
Y no lo hizo. Minnesota sobrevivió en una eliminatoria que parecía escaparse gracias a un último cuarto espectacular de su estrella y a la expulsión de Victor Wembanyama en el segundo periodo.
La acción decisiva llegó cuando el pívot francés golpeó con un codazo en la barbilla a Naz Reid mientras luchaba por un rebote. Tras revisar la jugada en el monitor, los árbitros señalaron una falta flagrante de tipo 2, lo que supuso la expulsión automática de Wembanyama y cambió completamente el desarrollo del partido.
Hasta ese momento, San Antonio había controlado gran parte de la serie gracias al impacto defensivo del francés, que acumulaba 19 tapones en los tres primeros encuentros y condicionaba constantemente los ataques de Minnesota cerca del aro. Sin embargo, los Spurs no bajaron los brazos pese a perder a su gran estrella. El rookie Dylan Harper aportó 24 puntos desde el banquillo, Stephon Castle sumó 20 y De’Aaron Fox mantuvo con vida a los texanos durante el segundo tiempo, llegando incluso a colocar ocho puntos de ventaja al inicio del último cuarto.
“Honestamente, creo que fue hasta más difícil sin Wembanyama”, explicó Edwards. “Con él juegan más lento. Cuando un equipo pierde a su mejor jugador, el resto juega más libre y con más confianza”.
Chris Finch, entrenador de Minnesota, consideró que la relajación de su equipo fue más mental que táctica, admitiendo que los Timberwolves “perdieron el rumbo” durante varios minutos y permitieron que San Antonio siguiera compitiendo.
Pero en el tramo decisivo apareció Edwards. El escolta disputó los 12 minutos del último cuarto y anotó 16 de sus 36 puntos totales, liderando la reacción definitiva de Minnesota.
Su canasta más importante llegó a falta de 2:24, tras capturar un rebote ofensivo, atacar nuevamente la pintura y finalizar con una bandeja sobre Luke Kornet.
La ausencia de Wembanyama abrió completamente la zona para los Timberwolves. Rudy Gobert firmó dos acciones de 2+1 en los minutos finales, Ayo Dosunmu añadió una bandeja clave y Naz Reid convirtió un rebote ofensivo que prácticamente sentenció el choque.
La táctica de los Wolves
Minnesota atacó constantemente el aro tras la expulsión del francés. Según datos de ESPN, los Timberwolves lanzaron 38 tiros tras penetración, su segunda cifra más alta desde que Finch dirige al equipo, y 30 de esos intentos llegaron después de la expulsión de Wembanyama.
“Todo el mundo sabe que el aro queda mucho más abierto cuando él no está en pista”, comentó Edwards. “Mide como ocho pies, así que siempre protege la pintura”.
Además, la actuación del líder de Minnesota tuvo todavía más mérito por su estado físico. Apenas 15 días después de sufrir una hiperextensión en la rodilla izquierda y un fuerte edema óseo, Edwards volvió a superar los 40 minutos por segundo partido consecutivo. La serie viajará ahora a San Antonio para un decisivo quinto encuentro que se disputará en la noche del martes.