En las últimas semanas, la mayor parte de los temas de conversación han girado en torno a los posibles candidatos al MVP de la temporada, en un galardón que se presenta como el más disputados de los últimos años. Los diversos analistas y aficionados a la liga discuten sin descanso sobre qué jugador merece tal honor, cada uno defendiendo a su 'protegido' con sus propios y válidos argumentos. Entre estos nombres nos encontramos a Stephen Curry, James Harden, Russell Westbrook, LeBron James, Anthony Davis y, en menor medida aunque emergente en los últimos días, Chris Paul. No obstante, hay otra gran figura de la liga cuyo nombre no ha salido a la palestra en ningún momento y que merece un lugar en el debate: John Wall.
John Wall es el alma y corazón de los Wizards. Sin su fantástica y cada vez más determinante presencia, la franquicia capitalina no podría presumir de su aparición en las Semifinales de Conferencia de la pasada temporada ni su actual quinto puesto en el Este. La importancia del base en Washington es equiparable a la de cualquier otra estrella de su respectivo equipo.
Con solo seis partidos por delante de temporada regular, John Wall está promediando unos números que ascienden hasta los 17.7 puntos, 4.7 rebotes, 9.8 asistencias y 1.8 robos por encuentro. A primera vista, estas cifras no parecen particularmente espectaculares. En comparación con los principales candidatos al galardón anual, los promedios del base no son nada del otro mundo.

Sin embargo, los argumentos pueden dirigirse por el cauce de la propia importancia del jugador dentro de las posibilidades y objetivos generales del equipo. En relación, John Wall significa mucho más que, por ejemplo, Stephen Curry para los Warriors. Muy posiblemente, la franquicia de Oakland no tendría problemas en clasificarse para los Playoffs sin la presencia de su jugador estrella a pesar de estar situados en la cada vez más disputada Conferencia Oeste. Por otro lado, los Wizards sin Wall estarían situados fuera de los puestos que dan acceso a post-temporada.
Actualmente, Wall es un punto fundamental e insustituible en el esquema de Randy Wittman. Sus puntos representan el 18% total de los 98.3 tantos por encuentro de los Wizards, sus 9.8 asistencias (segundo mejor registro del curso tras Chris Paul) el 41% de todo el equipo, sus rebotes el 11% y sus robos el 24% del total. Sin Wall, la franquicia capitalina estaría situada en el último lugar de todas las categorías mencionadas, excepto en rebotes, donde serían penúltimos.
Además de sus números, el base es uno de los jugadores que más minutos juega de toda la competición, con un promedio de 36.0 por encuentro, disputando los 76 partidos que los Wizards han jugado hasta el día de hoy. John Wall es el líder incuestionable del equipo y los aficionados, tanto de la propia franquicia como de la NBA en sí, lo saben. Paul Pierce, aunque importante, ya no es el que era, y Bradley Beal, a pesar de su evidente evolución, no está al nivel necesario como para echarse en el equipo a la espalda.
Por supuesto, hay una cosa que me gustaría dejar totalmente clara. Con ésto, no quiero dar a entender que John Wall sea el mejor jugador de la liga o que el premio al MVP de la temporada tenga que recaer, obligatoriamente, en él. Pero, eso sí, me parece que su nombre es uno de los grandes olvidados en las discusiones y que, como viene siendo costumbre últimamente, John Wall vuelve a sufrir una infravaloración y falta de reconocimiento de la que ya se quejó en su momento Damian Lillard.