Los jugadores de la NBA tendrán que someterse a controles sanguíneos de la hormona de crecimiento a partir de la próxima temporada.
La organización y la Asociación de Jugadores han anunciado la nueva medida que entrará en vigor durante el training camp del próximo otoño. Todos los jugadores serán sometidos a tres pruebas aleatorias sin previo aviso a lo largo del año, dos durante el curso y la restante en la temporada baja.
Dar positivo en esta nueva prueba desencadenará en una suspensión de 20 partidos en la primera violación, de 45 partidos en la segunda y en la expulsión de la NBA tras el tercer positivo.
Los propietarios y los jugadores ya habían acordado la instauración de esta nueva normativa durante las negociaciones colectivas en 2011, aunque no se había dado el paso definitivo hasta ahora.