Si tenemos en cuenta las circunstancias colectivas en la temporada rookie de Noel, jugando para el equipo con tercer peor registro de la competición, su actuación a lo largo del curso ha sido notable, aunque algunos le hayan achacado un bajo rendimiento teniendo en cuenta que forma parte de una de las peores franquicias de la liga.
Mientras en la franquicia de Pensilvania han trabajado con el jugador en su progreso en la faceta ofensiva, su mayor evolución e impacto ha tenido lugar en la defensa. El ala-pívot ha concluido su primer año en la NBA como el séptimo máximo taponador (1.9) y el décimo en robos (1.8). Mientras que el ratio defensivo de los Sixers asciende hasta los 102.1 puntos por cada 100 posesiones, esta cifra desciende hasta los 99.2 con el rookie en pista, lo que supone el octavo mejor ratio defensivo individual de la competición tras Kawhi Leonard, Andrew Bogut, Tim Duncan, Draymond Green, Rudy Gobert, Tony Allen y DeAndre Jordan.
Por otro lado, Noel se ha erigido en el segundo novato de la historia, tras David Robinson, en promediar en su primer año en la liga, al menos, 8.0 rebotes, 1.5 asistencias, 1.5 tapones y 1.5 robos por encuentro tras registrar unos números de 8.1 rebotes, 1.7 asistencias, 1.8 robos y 1.9 tapones por noche, además de añadir 9.9 puntos.
Unos 9.9 puntos que no llaman demasiado la atención en un premio donde suele tener mucho más peso la faceta ofensiva, lo que resta bastante puntos a Noel. Para encontrar un rookie con una anotación ligeramente similar tenemos que retroceder hasta 1995, cuando Grant Hill compartió el galardón con un Jason Kidd que promedió 11.7 puntos por partido.
En definitiva, un jugador de corte defensivo no suele ser el centro de las miradas para el premio al Rookie del Año, aunque ello no desmerece, en absoluto, la gran temporada que ha realizado el ala-pivot de los Sixers.