El tan repentino como inesperado cambio de rumbo que ha tomado la situación de DeAndre Jordan en Los Angeles Clippers no ha sido producto de la casualidad.
El pívot de 27 años 'lo tenía hecho' con los Dallas Mavericks. Iba a aceptar una oferta de 109 millones de dólares para las próximas 5 temporadas y el acuerdo se iba a hacer oficial cuando el jugador firmase el nuevo contrato este jueves 9 de julio, cuando la NBA abre el plazo para firmar a agentes libres. La situación dio un giro repentino ayer martes cuando Doc Rivers, Paul Pierce, Blake Griffin y Chris Paul llegaron de imprevisto a la casa de Jordan en Houston para convencerle.

Según Andrian Wojnarowski, de Yahoo! Sports, la reunión fue corta. Los chicos sabían perfectamente qué mensaje iban a trasmitir a Jordan para que cambiara de opinión. Los chicos tenían un as en la manga. ¿Cómo saberlo?
Un Cuban embriagado habló más de la cuenta
Deadspin ha publicado en exclusiva su propia teoría de cómo se han desarrollado los acontecimientos en los últimos días. Y tiene toda la pinta de ser completamente cierta. Vamos a transcribirla;
Viernes 3 de julio, pocas horas después de hacerse pública la decisión de DeAndre Jordan de fichar por los Mavs -como ya se venía rumoreando desde que terminase la temporada- el propietario de los Dallas Mavericks Mark Cuban coincide en la discoteca The Strand House, en Manhattan Beach, California, con Blake Griffin (jugador de los Clippers) y Spencer Hawes (ex de Clippers ahora en Hornets). Al magnate le acompañan los jugadores de los Mavericks Chandler Parsons y Richard Jefferson.
En el local se estaba celebrando una despedida de soltero -probablemente de algún jugador del que no se ha sabido su nombre- y todo el mundo bebía y bailaba, incluído Mark Cuban, a quien se le filmó disfrutando al máximo de la fiesta.
Pues bien, en los dos siguientes vídeos que capturó la fuente de Deadspin del interior del local aparecen hablando 'de corazón a corazón' el propio Cuban y... Blake Griffin. Por los gestos del dueño de la franquicia texana, apostaríamos que, bajo los efectos del alcohol le estaba confesando al ala-pívot cómo logró convencer a Jordan para que se uniera a su equipo. Pues mala jugada, Mark.
Durante los últimos días los Clippers han podido estar preparando su ofensiva final y puesto que si Griffin hizo su trabajo ya sabían en qué teclas pulsar para convencerle, esperaron al último momento para hacer su jugada. Y les ha salido perfecto.