En Philadelphia han recibido a Jerry Colangelo, nuevo Director de Operaciones de Baloncesto de los 76ers, con la derrota en casa más abultada de la historia de la franquicia de Pensilvania.
Los San Antonio Spurs asaltaron el Wells Fargo Center en un partido cómodo que ganaron por... ¡51 puntos! a pesar de las ausencias de Kawhi Leonard (enfermedad), Tim Duncan y Manu Ginóbili (descanso), mientras que LaMarcus Aldridge (22 minutos) y Tony Parker (17) vieron limitados su tiempo en pista. Es difícil imaginar qué hubiera sucedido si el trío de Texas hubiera estado disponible para el encuentro y su impacto en el resultado final, ya de por si sustancialmente dilatado (119-68).
El desastre generalizado en el que está inmersa la plantilla quedó notablemente personificado en los paupérrimos porcentajes de cara al aro, con un 34.7% en tiros de campo, un 16.7% en triples y un 57.5% en tiros libres. Nik Stauskas, Robert Covington y Nerlens Noel lideraron la anotación del equipo con 13 puntos cada uno.
Tras 22 encuentros disputados, los 76ers han perdido 21 de ellos y todo apunta a que completarán la tercera temporada consecutiva por debajo de los 20 triunfos. Durante los últimos tres años, en Philadelphia han sacrificado los resultados colectivos del equipo en la búsqueda de la posición más alta en el Draft algo que no solo no ha dado resultados, si no que las pocas victorias conseguidas disminuyen con cada curso que pasa.
Por el momento, ni Joel Embiid, quien todavía no ha podido debutar en la competición, ni Jahlil Okafor, recientemente sancionado por varios incidentes extradeportivos, han señalado el camino de la reconstrucción de los Sixers.